La tarde que le dije a Eugenia “no quiero salir más contigo”, el otoño ya era una realidad en Madrid. Llevábamos saliendo dos años. Sus padres tenían una tienda de ultramarinos en la misma plaza donde estaba el despacho de mi padre.
Le conoció en un restaurante de la calle Henao en Bilbao, hacía seis meses. Todas las mesas estaban ocupadas excepto la de Lorena que estaba sola en una de dos plazas. Al preguntarle si podía sentarse, asintió. Era fuerte, no muy alto y la barba cuidada de varios días. Se quitó la corbata, disculpándose, solo la llevaba en las horas de oficina. En el segundo plato, le dijo que trabajaba en una multinacional. Al acabar, salieron a la calle, pasaron por delante de un kiosco de periódicos donde compró la …
La vieja se tira en el sillón. Con el dedo gordo del pie aprieta el botón de la lámpara y se pone un calcetín rojo; el otro lleva días buscándolo. Se adormece con el motor de la lavadora. Al colgar la ropa desde su segundo piso, la prenda desaparecida dibuja …
Poco imaginaba Diego, que un simple clip del ordenador le cambiaría la vida. Minutos antes pensaba que su carrera de periodísta estaba encallada. Frunció el entrecejo al recordar el número de currículum vitae que había enviado, los cursos de formación realizados y las buenas palabras de: ya te llamaremos. Resopló. Todavía simultaneaba contratos de tres en tres meses, que se asemejaban más al de chico de recados que a periodista en plantilla del periódico «La Pagina». De buena gana, hubiera soltado amarras y se hubiera lanzado a la aventura del …