Poco imaginaba Diego, que un simple clip del ordenador le cambiaría la vida. Minutos antes pensaba que su carrera de periodísta estaba encallada. Frunció el entrecejo al recordar el número de currículum vitae que había enviado, los cursos de formación realizados y las buenas palabras de: ya te llamaremos. Resopló. Todavía simultaneaba contratos de tres en tres meses, que se asemejaban más al de chico de recados que a periodista en plantilla del periódico «La Pagina». De buena gana, hubiera soltado amarras y se hubiera lanzado a la aventura del …
La vieja se tira en el sillón. Con el dedo gordo del pie aprieta el botón de la lámpara y se pone un calcetín rojo; el otro lleva días buscándolo. Se adormece con el motor de la lavadora. Al colgar la ropa desde su segundo piso, la prenda desaparecida dibuja …