EL POR QUÉ DE LAS COSAS
Prospereando | 03/11/14 | ciudadanía

En los últimos años se están produciendo cambios muy profundos en la sociedad que afectan a nuestra vida cotidiana, cambios económicos de calado, cambios sociales, políticos, de costumbres, cambios de valores.

Intentamos adaptarnos a las nuevas situaciones, las soportamos como podemos. Estos cambios ha motivado la aparición de muchos movimientos de protesta, de indignación ante lo que nos afecta más, ante el paro, ante los recortes de la sanidad y la educación pública, ante los desahucios.

Pero no hacemos un esfuerzo para intentar saber las causas que motivan estos cambios, actuamos como si se tratara de un sunami. Todavía tenemos residuos de la mentalidad de los pueblos del pasado que ante una tormenta devastadora con rayos y truenos creían que se había desencadenado la furia de los dioses  indignados por alguna ofensa que les habíamos hecho. No hemos asimilado que todo hecho tiene una causa.

En el método de trabajo científico se estudian los fenómenos con el mayor rigor y se plantea el por qué se produce. La respuesta no siempre es fácil, a veces se tardan muchos años en dilucidar la causa, todavía quedan muchos enigmas por resolver, muchísimos, pero se sigue en el empeño. Cuando se logra una explicación racionalmente satisfactoria se elabora una teoría para darle forma, teoría que es preciso constatar con nuevas observaciones y ensayos.

En nuestra sociedad están aconteciendo muchos cambios que exigen una explicación convincente, necesitamos saber por qué la población se está empobreciendo. Por qué el 25 % de los españoles están en riesgo de exclusión social y últimamente no hemos padecido ninguna “pertinaz sequía” que pueda justificarlo.

Por qué los que de verdad mandan, los que marcan las directrices de la política económica y social no son los políticos que votamos, sino los grandes poderes financieros, de la banca, que nadie ha votado y ni siquiera sabemos muy bien quienes son. Por qué los fondos de inversión pueden poner en serias dificultades o incluso hundir la economía de un país llamado soberano que no es dócil a las pautas del libre mercado, por qué…

Las cuestiones pendientes de respuesta son muchas y muy difíciles de responder y no valen las contestaciones fáciles para salvar una determinada posición, que ya estamos cansados de oír, las respuestas tienen que estar cimentadas en planteamientos rigurosos y, como en las teorías científicas, poderse contrastar con hechos concretos.

Hay que hacer un esfuerzo para poder dar una explicación a estas cuestiones porque si no tenemos una respuesta clara, convincente, si no conocemos bien las causas que están originando los problemas es imposible que se pueda marcar una línea de actuación correcta que sea capaz de superar la situación.