En 1963, Chicho Sánchez Ferlosio escribió la canción en recuerdo de ese gallo
cobarde y sin pudor que solo quiere el supremacismo.
En España se soltó al gallo negro, con el visto bueno del bando llamado nacional. El 7 y
8 de febrero de 1937 se masacró a la población de Málaga por tierra, mar y aire, en su
huida por la carretera de Almería de niños, mujeres y ancianos se produjo un
acontecimiento conocido como:la Desbandá.
Fue un experimento genocida que le gustó al gallo negro. Durante la ofensiva en el
Frente Norte contra el pueblo de Durango (Vizcaya) el domingo 31 de marzo de 1937.
Volvieron a dejar volar al gallo negro.
El gallo pilló a buena parte del pueblo en misa. Allí murieron más de 250 vecinos. La
matanza fue en tres tiempos: el primero a las ocho de l
a mañana, el segundo momento
por la tarde y ya por la noche, cuando todos estaban es sus casas, el tercero. Un grupo de
bombarderos italianos y alemanes, lanzaron toneladas de bombas sobre el pueblo.
El 26 de abril, quiso el gallo negro volver a sobrevolar el Frente Norte. Más de
cincuenta aviones volvieron a lanzar toneladas de muerte entre la población de
Guernica. Siempre con la anuencia de los mandos del bando sublevado, que apostó por
blanquear su mala imagen autodenominándose nacionalista. El gallo negro, esta vez,
logró matar a más vecinos. Todo un éxito de barbarie genocida…
La historia nos confirma que en todo momento el ADN de los humanos ha sido de lucha
y crímenes entre los distintos grupos: Tribalismo, Religión, Imperialismo,
Autoritarismo, Nacionalismo…
Siempre liderados por los más fieros gallos: los gallos negros, los más cobardes. En su
ADN aparece el gen del genópata, que es aquel que disfruta matando y es capaz de
idear cualquier cosa, por surrealista que parezca, para llevar el conflicto a la destrucción
masiva.
Los Genocidios ideológicos y económicos tapizan la historia, cuando la ideología no
ha sido la causa principal, se ha inventado o tapizado de este ingrediente junto al
supremacismo.
No es nada nueva la creencia de la sumisión de los demás al poder de otro, es más
antiguo que la verdad. Ya Cicerón en sus Filípicas llama naciones a los pueblos y
considera el derecho de Roma a esclavizarlas. “Todas las naciones pueden ser sometidas
a esclavitud, pero nuestra comunidad no puede (Cic., Philippicae, 10, 20)”.
Pero antes, mucho antes, la religión muestra más ejemplos:
«Entonces Moisés habló al pueblo, diciendo: Armaos algunos de vosotros para la guerra, y vayan
contra Madián y hagan la venganza de Yavé en Madián (…) Y pelearon contra Madián, como Yavé
mandó a Moisés, y mataron a todo varón (…) Y salieron Moisés y el sacerdote Eleazar, y todos los
príncipes de la congregación, a recibirlos fuera del campamento. Y se enojó Moisés contra los capitanes
del ejército, contra los jefes de millares y de centenas que volvían de la guerra, y les dijo Moisés: ¿Por qué habéis dejado con vida a todas las mujeres? (…) Matad, pues, ahora a todos los varones de entre los
niños; matad también a toda mujer que haya conocido varón carnalmente»;(Versículo 31 y sig…)
«Y tomamos entonces todas sus ciudades; no quedó ciudad que no tomásemos: sesenta ciudades, toda la
tierra de Argob, del reino de Og en Basán. Todas estas eran ciudades fortificadas con muros altos, con
puertas y barras, sin contar otras muchas ciudades sin muros… Y las destruimos, como hicimos a Sehón
rey de Hesbón, matando en toda la ciudad a hombres, mujeres y niños»; (Deuteronomio 3:4-6)
Lanzar culpas y maldades contra los supuestos enemigos no es cosa nueva, era, es
y será un método muy útil para conseguir ciertos propósitos o quizá despropósitos;
manejar la xenofobia para, así, librarse de quien entorpece los objetivos Imperialistas en
todas sus versiones: Mercantilistas, Colonialistas, Nacionalistas…
Todo el mundo conoce ese viejo truco como: cabeza de turco o chivo expiatorio.
A lo largo de la historia han existido muchos pueblos supremacistas que ha soltado a la
arena al gallo negro. En otro momento tendremos ocasión de recordar sus lizas, esas que
muchos denominamos genocidios.