Hoy me despierto con ganas de escribir, o lo que viene a ser lo mismo: con ganas de vivir. Ha sido una noche plácida, sin sobresaltos, lo que me anima a afrontar el día con sosiego y hasta con entusiasmo.
Cuando mi madre le contaba a mi padre, que un ángel le dejó una semilla mientras estaba dormida y se produjo el milagro, se quedaba estupefacto. Hay que reconocer que fabulando era muy buena.
Deseo que este texto nos traiga el aroma cálido de las flores, de esas flores cuyo nombre a veces no conozco pero sí su fragancia y colorido, y que me acompañan -y yo contemplo- en mis paseos por el parque cercano a casa. Conozco su perfil y su figura, su …
Las banderas negras se aproximaban. En cuatro días llegarían a la aldea. Avanzaban sin encontrar resistencia. "Vete Omar, vete, el destino de los pobres es huir", le decía su madre muchas veces.