Isabel Díaz Ayuso en la Asamblea de Madrid Imagen: Adrián Molina

El mes de agosto ha sido un tanto “tormentoso”para la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. La falta de prevención de los incendios y las quejas de los bomberos necesitados de medios para combatir el fuego no es el único frente que deberá abordar al inicio del curso. Ahora le tocará responder sobre un tema que le incomoda: el polémico ático de lujo.

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, admitió que el partido conocía la compra del lujoso piso de 6,3 millones de euros realizada en abril de este año. La compra del ático se produjo mediante la empresa pública Transparencia Madrid, según el propio Ayuntamiento, que alardea de ser el Ayuntamiento más transparente de España “una empresa que asume el compromiso de comunicar a la ciudadanía toda aquella información pública que obra en su poder”, . A pesar de esto, el presupuesto utilizado para la compra del inmueble no aparece en ningún apartado de la plataforma “online”.

La oposición, al conocer el escándalo popular gracias a la publicación de EL PAÍS, no dudó en atacar. Más Madrid y PSOE ven “falta de transparencia en el gobierno de Ayuso” al no entregar ni documentos ni ser “suficientes” las “explicaciones” dadas por la presidenta en relación con el caso. El ejecutivo autonómico rechaza el acceso al expediente que pidió la diputada socialista en la Asamblea de Madrid, Tatiana Giménez Liébana, puesto que la petición de información debe realizarse por la Presidencia de la Asamblea, donde el PP tiene mayoría absoluta. por lo que que la Mesa de la Asamblea, de mayoría popular, podría negar que se dé una información que, por ley, debería ser pública, según Mar Espinar, portavoz del PSOE en Madrid.

El gobierno del PP madrileño decidió poner el piso en venta para “ayudar a las víctimas de los incendios”. La inmobiliaria vende el piso por 6,7 millones de euros, casi 400.000 euros más de lo que pagó por él.

Vista del ático en Chamberí adquirido por la Comunidad de Madrid

La compra del inmueble en uno de los barrios más caros de España no solamente le incumbe a la izquierda. Feijóo declaraba sobre el piso que era “evidente que Patrimonio Madrid tendrá que explicar por qué compró un local que no se puede destinar a oficina». Esto último lo decía porque una de las primeras explicaciones de la presidenta de la Comunidad es que el ático sería utilizado para hacer “reuniones temporales”. Sin embargo, la normativa de la Comunidad impide que el piso sea utilizado como oficina. Ayuso, ante las palabras del líder del PP, respondió “está en venta, chao pescao”.

El “chao pescao” de Ayuso ha sido un intento de cerrar el tema completamente. La dirección del PP admite el “daño reputacional a la marca” y Feijóo ha medido sus palabras ante el malestar por la ausencia de explicaciones y justificaciones de la presidenta con el tema del ático.

La presidenta también se ha mostrado en varias ocasiones enfrentada a los periodistas que preguntan por la polémica. Ella misma declaraba “estar sintiendo una persecución mediática”. Una periodista, a raíz del conocimiento del escándalo y durante plena crisis de los incendios, pidió explicaciones a la popular. La presidenta mantuvo que “¿por qué no preguntan por la gente afectada? Nos estamos dejando la piel por ellos, disimulad al menos”.

La incomodidad del periodismo sólo responde al buen trabajo ejercido, basado en el derecho a responder y a preguntar. Cuando el parlamento decidió retirar las acreditaciones de periodistas a los activistas conservadores Vito Quiles y Ndongo, el PP mantenía que “eran periodistas que solo hacían su trabajo y no les dejan preguntar en el congreso”. Sostenía Elías Bendondo, vicesecretario de Coordinación local y Autonómica del principal partido de la oposición, “a veces probar de tu propia medicina es molesto”. Esta misma frase es aplicable para la situación en la que se encuentra Ayuso.

El periodismo nació como el cuarto poder para controlar a los políticos. El periodista es aquel que narra los hechos, es el cortafuegos que evidencia la negligencia política y la hace de conocimiento público. Al igual que el PP aplaude cuando estos activistas solo preguntan a un solo espectro ideológico —lo que lo hace necesariamente activismo y no periodismo—, es una contradicción absoluta querer cerrar el tema del ático sin dar siquiera explicaciones.

Responder con descaro y en tono desafiante a los profesionales de la información no hace que te dejen de preguntar, no aclaras dudas y demuestras no pretender hacerlo. Lo que Ayuso no aclare ya lo conocerá el periodista; lo que Ayuso no responda, se le seguirá preguntando. La transparencia no es ocultar durante tres meses la compra de un piso de lujo con dinero público. Quizás y solo quizás, el Ayuntamiento de Madrid no sea “el más transparente de España”.

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