A principios del pasado mes de agosto el Gobierno nos ha reiterado con euforia que la evolución de las cifras de paro son muy satisfactorias, que el número de trabajadores en paro ha ido disminuyendo desde el año 2013 y que esta tendencia se ha acentuado en los dos últimos trimestres.

  
    Año       Parados, %      Parados, miles
    2012         25,77             6.021
    2013         25,73             5.935
    2014         23,67             5.457
    2015  T2     22,40             5.149

Sin embargo, según todas las encuestas, la principal preocupación de los españoles continúa siendo el paro seguida con mucha diferencia por la corrupción a pesar de la gran repercusión mediática que esta tiene.

Ciertamente no es soportable que un 22 % de la población laboral esté en paro, que el 22,8 % de los parados se encuentren en esta situación desde hace de 2 a 4 años y que el 21,7 % lleve así 4 o más años.

No es soportable que el 55,1 % de los jóvenes estén en paro y muchos miles, con buena formación profesional, tienen que emigrar al extranjero en busca de trabajo.

No es soportable que haya 1.793.000 hogares en los que todos sus miembros estén en paro y que 1/3 de los parados no perciban prestación.

Así, no es sorprendente que los desahucios continúen aumentando y que el 29,2 % de la población se encuentre en situación de riesgo de pobreza o exclusión social.

Pero hay más, solo un 8 % de los contratos firmados en los últimos 3 años son fijos, el resto son en precario, son contratos temporales o a tiempo parcial y los salarios han ido descendiendo mientras que los consejeros de las grandes empresas y los empleados de alto nivel próximos a la dirección han tenido subidas considerables.

Esta situación ha conducido a que el 12 – 13 % de los trabajadores en activo estén por debajo del umbral de pobreza y que, a pesar del sensible incremento del número de puestos de trabajo del último año, los ingresos de la caja de pensiones de la Seguridad Social hayan aumentado poco porque las bases de cotización de los nuevos contratos son muy bajas.

Se olvida o se oculta que en los últimos meses los presidentes de las grandes instituciones de la Unión Europea han elaborado un documento proponiendo que una comisión de carácter independiente, de tecnócratas, no elegida democráticamente, regule los niveles salariales de los distintos países de la UE y que, además, tenga capacidad para sancionar a los estados que incumplan este acuerdo.

La propuesta rompe la potestad de los países para aprobar democráticamente sus propias normas y anula la acción sindical.

Nos deslizamos a un nuevo modelo de relaciones laborales en el que prima la precariedad en el trabajo y los bajos salarios sin ninguna seguridad en el futuro profesional. En estas condiciones formar una familia estable con hijos, con un número de hijos suficiente para lograr un equilibrio demográfico, es una aventura arriesgada. Y esta evolución del modelo de relaciones laborales no es el resultado de algún debate o de una decisión aprobada democráticamente.

Documento sobre regulación de salarios en Europa:
Artículo: Vicenç Navarro. Un desconocido ataque al mundo del trabajo europeo.