El Ayuntamiento madrileño estudia la forma de eliminar la restricción que existe en la actualidad para que suelo de uso industrial catalogado como «terciario hospedaje» en el que, solo pueden instalarse hoteles, se pueda autorizar la construcción de cualquier fórmula de arrendamiento de corto y medio plazo como apartahoteles, pensiones o alquiler flexible, un sistema conocido como ‘flexliving’.

En este caso el inquilino puede elegir la duración de su estancia en la vivienda, desde unos días, semanas o meses, hasta un año como máximo. Un sistema que está proliferando en Madrid.

La nueva normativa incluirá a más de 240 parcelas de suelo industrial en Arganzuela, Chamartín, Fuencarral-El Pardo, Usera, Ciudad Lineal, Hortaleza, San Blas-Canillejas y Barajas. Uno de ellos en la calle Costa Rica con la M-30.

El cambio legal, que el área de Urbanismo quiere elevar a Junta de Gobierno para su aprobación inicial antes del verano, ha sido pedido por el sector turístico “para incrementar la oferta de hospedaje de corta y media estancia en estas zonas de la capital” según explica el consistorio “sobre todo teniendo en cuenta las restricciones establecidas en el centro de la ciudad y la descentralización del uso terciario de hospedaje que impulsa el Plan Reside aprobado el pasado año”.

La nueva normativa incluirá otras medidas, como permitir que edificios residenciales vacíos se puedan rehabilitar y utilizarse como pisos turísticos durante un máximo de 15 años tras los cuales tendrán uso residencial.

Así mismo los propietarios tendrán ventajas para convertir edificios de oficinas en residenciales y otros incentivos para que la transformación sea rentable. Otra medida es permitir que edificios privados en desuso, tales como colegios, conventos o centros deportivos y catalogados puedan transformarse en residenciales para destinarlos a viviendas asequibles o colectivas.

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