Hace pocas fechas, aprovechando el verano, se ha estrenado, casi a
hurtadillas, una película calificada como drama histórico. Ha sido escrita y
dirigida por Anne Marie Jacir.
Cuenta la revuelta árabe bajo el dominio de, cómo no, los británicos, en el
periodo muy complicado para los españoles, como fue de 1936 a 1939.
Cuando Palestina era colonia británica. Podemos enterarnos de parte de la base del conflicto actual en los Altos del Golan.
Se ha estrenado en unas pocas salas y solo una sesión diaria. Nos tememos
que en cualquier momento desaparezca de las carteleras, ya que ha sido
prohibida en Israel.
Todo empezó con un acuerdo franco-británico: Sykes-Picot, más conocido
como el Acuerdo de Asia Menor durante la primera Gran Guerra. Querían
asegurarse la ayuda de Oriente Próximo, en caso de que las alianzas que dieron
lugar a la Triple Entente fracasaran y la balanza se colocara a favor del Imperio
Otomano.
Entre 1915 y 1916, dos diplomáticos: Tatton Mark Sykes (político y diplomático) y
François Georges Picot (cónsul francés en Beirut) lograron ponerse de
acuerdo para repartirse las tierras de aquellos territorios.
Nadie pensó en buscar las fronteras reales, nadie pensó en lo que podría ocurrir años después. Nadie pensó más que en su propio beneficio. Algún británico como el
recordado T. E. Lawrence “de Arabia”, también fue un peón que sucumbió a las
mentiras de esos acuerdos.
El control de las tierras y su influencia se repartiría de esta forma: Siria y lo que
hoy es Beirut, hasta Turquía, serían territorios controlados por los franceses. El
Reino Unido controlaría Irak, Jordania y Ammán. La zona Palestina de Jerusalén, la controlarían ambas potencias, de esta forma estaba asegurada la visita de
creyentes cristianos a esas tierras santas. La religión siempre en medio.
Este acuerdo, tan poco cuerdo, creó nuevas divisiones y fronteras en esa
región. Tras el reparto y las promesas rotas, la idea de una patria árabe se
frustró y fue la fuente de varios conflictos para repartirse espacios estratégicos.
Rusos e italianos sacaron parte del botín, y se repartieron tierras tras la caída
del Imperio otomano. Europa ganó, el mundo árabe fue engañado.
La administración internacional de Palestina (Nazaret y Jerusalén), bajo el
mandato británico se consolidó. La Sociedad de Naciones aplaudió el reparto.
Mientras: Desde 1914, los sionistas estaban presionando en el Reino Unido. Los árabes
no consiguieron tener un acuerdo interárabe, algo que muchos años después
Nasser intentó de nuevo con RAU (Repúblicas Árabes Unidas)…
Y luego… Palestina 36 o: A río revuelto… de esas lluvias vinieron estos lodos.
La memoria histórica no se debe perder en ninguna parte del mundo.