El infierno está que arde:
Diablillos togados,
Juguetones sabihondos
Cultos y despiadados
Provocadores astutos
De ardientes emociones,
Jugáis al despropósito
Con vuestras inflamaciones.
¡Ja, ja, ja!

¡Ayer, hoy y mañana por la tarde, el infierno está que arde!

Algunos diablillos togados, (cuanto más togados, más divertidos y osados), disfrutan desde su púlpito flameado de
sus ardientes divertimentos. Durante esta última semana, lo han logrado de veras, se han visto las largas y ardientes
lenguas de fuego más allá de donde nos tenían acostumbrados.

Los diablillos togados, astutos y pillos, ríen con cachondo frenesí, con grande y procaz
divertimento, por todos los despropósitos vertidos de información que hacen arder las
neuronas de muchos y rompen los tímpanos por su tremendo e incontrolado crepitar.

Las personas con dos dedos de frente intentan apagar sus neuronas y reducir el ruido
atronador del macroincendio que tiene la sádica intención de que ardan las bases de la
concordia.

Algunas neuronas descontroladas de ardiente recuerdo, ven cierto grado de
concomitancia con los ocurridos en julio de hace 90 años. Otras cabezas menos
ardorosas piden calma y exigen que las falacias de los diablillos se apaguen con fuertes
dosis de transparencia y verdad por parte de los objetivos incendiados y por parte de los
jefes de esos pizpiretos diablillos togados.

La transparencia y la verdad es multidireccional, nunca se puede jugar a la opacidad, nunca se puede juzgar jugando a
la opacidad de informes deformados con prejuicios pirómanos.

Ese es el motivo por el que se exige con lógica testaruda y razonada que todas las
partes, a fin de no quemar más el campo democrático que la sociedad ha cultivado tras
muchos años de cizaña y malas hierbas que lo mantuvieron descuidado y seco, salga a la
palestra.

Lo han denominado: extintores democráticos. Es un principio preventivo, una herramienta importante que se utiliza para evitar todo tipo de riesgos sociales y macro corrupciones de difícil aliño y con opciones multidireccionales y polarizadas.
Es una herramienta preventiva que garantiza tranquilidad y sosiego a la ciudadanía, ya
que frenan la discordia social multinivel, además acallan esa sardónica risa multifocal de gobiernos y turistas.

Contra la locura locuaz de los togados diablillos, medidas solventes de regeneración
democrática a todos los niveles.

A todos.

Los coches bomba para la extinción de los fuegos deben de ir dotados de sustancias que
potencien la ética y descompongan cualquier conato de corrupción o desviación de los
intereses comunes, lejos de afectar esos nutrientes que hemos usado para nuestro campo
democrático, que eliminen la mala hierba con medidas antiincendios.

Por parte de los adustos jefes de esos divertidos diablillos togados, que muestran su
escapismo y falta de empatía desde su alto estrado, se pediría por parte de las neuronas
afectadas por el tóxico humo, contundencia.

Tanto incendio provocado impide hacer frente y tomar conciencia real del resto de fuegos, como ese que se inició hace poco y
que apenas se nos ha advertido: Se ha desarticulado un grupo yihadista organizado en
distintas provincias, para llevar a cabo contrabando de armas desde España.

¿A dónde irían las armas? ¿Quién las recibiría? ¿Cuál es su fin último?…

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