Corre por las redes un vídeo que a muchos les parece insólito por lo acertado y por lo que tiene de premonitorio.

En la serie Farmacia de Guardia, escrita y dirigida por Antonio Mercero, en uno de sus capítulos emitidos en 1992, la farmacia recibe a unos clientes intransigentes, cuando están despachando a unos magrebíes, ellos, maleducados, chulos e indolentes exigen ser atendidos los primeros: Los españoles primero.

Eso ha despertado la viralización de esos minutos, ya que el hijo de la farmacéutica les planta cara y les conmina a que esperen su turno.

En 1992, teníamos a los ultraomnímodos de pacotilla, molestando a sentires, castrando opiniones y manipulando la historia, como en la actualidad, solo que había algunos creadores que los mostraban y, en aquellos entonces la cadena estaba compuesta por un accionariado distinto al de hoy en día. En su programación no había tanto giro a la diestra y tantos visos de supranacionalismo.

El grupo Godó era el principal accionista con un 20% del capital social. Antena 3 Radio tenía un 10% del capital. El 70% restante estaba repartido entre Zara, Mercadona y muchos pequeños accionistas.

En la actualidad el dueño es el grupo de “comunicación” Planeta, con varias cadenas de televisión, emisoras editoriales, productoras y prensa: Seix Barral, Espasa, Onda Cero, Atresmedia, La Razón… Es un gigante de la “comunicación” y del entretenimiento (entreten y miento), así es.

El grupo familiar es el que mantiene el mayor porcentaje de las acciones, junto con su fiel aliado el grupo editorial De Agostini.

Ya no es un medio plural, está sujeto a las decisiones económicas y también políticas del criterio de la familia Lara.

Desde hace años la pluralidad no es su fuerte, a pesar de que se permite un programa como El Intermedio, ese pequeño barniz ideológico que le permite decir que es plural, pero bien lo saben los que en él trabajan. Solo pueden decir y sacar chascarrillos de algo residual. Es la galleta que contenta a la audiencia y que permite mantener el trágala en el resto de medios de algo que en su momento se llamó comunicación, porque efectivamente comunicaba, ahora la mayor parte de esos medios los consideramos de ficción. Nos muestran la realidad que ellos pretenden que tengamos. Nos venden a precio muy barato su realidad la deglutimos cada día, evitan con sagacidad quirúrgica que desarrollemos el espíritu crítico. Nos meten con calzador programas longevos cada día más escorados a la irrealidad, omiten en cada programa los derechos civiles con trucos pueriles. Enganchan a una audiencia cansada de la lucha diaria para conseguir llegar a fin de mes.

Planeta lo lleva haciendo desde hace muchos, muchos años. Nos presenta libros “Best Seller”, en castellano “superventas” cuando aún no han llegado a las librerías y los lectores los compramos sin saber de qué van, caemos en la trampa, sin objetividad alguna. Abrazamos con ilusión cada vez que aparece un nuevo premio Planeta a pesar de…

Es lo que hacen en sus canales, nos venden chascarrillos y miseria aptos para consumir.

Ellos, el Grupo Planeta, son perfectamente conscientes de que les interesan los anuncios, la publicidad que ponen en cada programa, el resto es el trampantojo (trampa para el ojo), eso sí, con una misión; que el capital siga potenciándose, que es de donde le llega su capacidad de seguir emitiendo unos noticiarios sesgados, unas verdades edulcoradas y unas ocultaciones sangrantes. No es el único emporio el que juega a eso, a tergiversar la verdad y a silenciar la crítica objetiva.

No es de extrañar que la juventud no se implique y se una a ese conjunto de mamandurrias pueriles, somos los sensatos adultos, que criticamos a los adolescentes, los que perdimos el norte social hace unos cuantos lustros.

Es por eso que a unas cuantas personas nos llena de gozosa hilaridad, el que ciertos grupos sociales, que creíamos automarginados, descubran capítulos en series españolas en los que se intenta frenar la tontuna ultra. Bienvenidos sean los gurús del ayer, al mundo imaginario en el que nos hemos convertido, ¿o quizá pervertido?

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