El Mercado de San Miguel
Prospereando | 11/04/26 | editorial

Siempre hemos escuchado decir que los mercados de abastos son de titularidad pública.
Los mercados de nuestra capital, por tanto, pertenecen al pueblo de Madrid, a sus
vecinos.

Hace años, el mercado de San Miguel, dejó de cumplir sus funciones de abastos y se
creó algo híbrido, era un mercado un pelín sofisticado, nunca habíamos visto los tomates y
las manzanas a unos precios tan turísticos. Tampoco habíamos comido ostras en ellos.
Lo cierto es que los mercados, acosados por las grandes superficies, se han tenido que
reinventar. La invasión turística les ha venido bien, ellos son ahora los paganos,
mientras que a los vecinos solo nos quedan los súper del barrio.

Muchos nos criamos cerca de esas lonjas vecinales de estructuras decimonónicas.
Algunos se perdieron, los volaron y sobre sus cimientos se acoplaron plazas de parquin
soterradas y jardines infantiles en la superficie, como el mercado de Olavide.

La gestión diaria la suelen llevar las asociaciones de comerciantes, pero la titularidad es
pública, pertenece al municipio. Los dieciocho mercados de la capital que siguen en
funcionamiento tienen concesiones de uso, pero es suelo municipal, de todos nosotros.
No se debería poder vender a terceros sin nuestro conocimiento.

Hoy nos hemos enterado que el mercado de San Miguel, el primero que se reinventó
en Madrid, como antes lo hizo el de la Boquería de Barcelona y actualmente lo sigue
haciendo la Bretxa de Donosti, ha sido vendido, tras unas obras de remodelación, a la
empresa familiar ubicada en los Países Bajos, que fuera dueña de una multinacional del
textil para Hombre y Mujer.

Malos tiempos para la lírica. El negocio de la ropa está saturado, ahora el boom está en
la alimentación con estilo.

Curioso tema de análisis. Nos quitaron los mercados porque las grandes superficies
competían con el pequeño comercio. Años después, los súper del textil, se pasan a la
alimentación. Y nosotros, los vecinos de cada barrio, esperando a ver lo que se les
ocurre reinventar y tenernos, siempre dispuestos a obedecer con sumisión de buey.

Según la noticia, se había vendido este mercado a la familia Brenninkmeijer, entroncada
con alguna casa real europea.

El mercado de San Miguel, fue inaugurado hace 111 años, es una estructura
arquitectónica cuya fachada es de hierro fundido, diseñado por Alfonso Dubé y Díez.
Cuenta con dos plantas y una superficie de 1.200 metros cuadrados.
Está considerado como Bien de Interés Cultural. Esto quiere decir que debe ser un
inmueble protegido. Es un monumento de todos los españoles y en su momento
perteneció al ayuntamiento de Madrid.

Se me ocurre una pregunta: ¿Quién tiene la tutela de este bien en la actualidad? Es un
lugar histórico, un conjunto histórico. No lo sabemos.
La Ley 16/1985 de 25 de junio y Ley 3/ 2013 de 18 de junio dicen: Los bienes que
forman parte del patrimonio de esta Comunidad y, pertenece a la Comunidad de Madrid el
tutelarlos. ¿Cómo lo van a llevar a cabo? Lo desconocemos. Acaso lo harán como el
antiguo edificio de NODO, donde han entrado en varias ocasiones los ultra-ocupas y se
ha tardado muchos meses de litigios, para poder echarlos.

¿Los monárquicos nuevos dueños lo cuidarán o especularán? Les ha costado doscientos
millones de euros, ¿pero saben que deben cuidar nuestro patrimonio y que no todo es
negocio?

Algunos entendemos que, tal y como han descuidado y desbaratado las empresas de
textiles nuestros edificios emblemáticos, no sería de extrañar que hicieran caso omiso a
las leyes y que las autoridades estuvieran pensando en otra cosa muy distinta.
Sería preceptivo que los vecinos supiéramos cuáles y cuantos son los BIC de nuestros
distritos y que trimestralmente, en los Plenos de las Juntas Municipales se nos
comunicara su estado de salud e integridad patrimonial.

¿Sería esto mucho pedir? Sí, ya sabemos que, si los vecinos piden algo, la corporación
municipal mira para otro lado.

En este caso pudiera ser interesante que nos hicieran el histórico de cuando el pueblo de
Madrid perdió la titularidad del mercado de San Miguel, por causa de un mercadeo poco
claro y muy lucrativo. Y cuando y por cuanto ese BIC, pasó a manos privadas.

Aquí estamos acostumbrados a enterarnos, muchos años después, de que los espacios de titularidad pública
dejaron de serlo,, cuando ya no se puede hacer una denuncia en regla. Se vende nuestro patrimonio y no nos enteramos ni podemos reclamar.

Volvemos a lo mismo. Es nuestro patrimonio y los gobernantes lo deben gestionar.
Solo gestionar, nunca especular con él. La Comunidad de Madrid, debe vigilar que no se deteriore ni se venda, pero ya vemos que no está siendo así.

¿Cómo expresar nuestra repulsa por la ausencia de participación de los vecinos ante
el continuo mari mangoneo de nuestros gobernantes…?

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