
Desde que el tiempo es tiempo y se perdió el sentido de la equidad entre los humanos, han existido: ricos y pobres. O lo que es lo mismo, siempre están los poderes defendiéndose entre ellos, a costa de los de siempre: esclavos, súbditos, contribuyentes, pueblo, masa, sociedad manipulable…
Cuando una Monarquía es obligada a desalojar el país por acumulación de material combustible, normalmente no se van de rositas, tampoco se van con la hucha encima. La suelen tener a buen recaudo, en aquellos países donde la Banca tiene libertad de movimiento. Esto se permite por los Estados, por una simple razón, la Banca forma parte de la élite del poder, como el Ejército, que garantiza la defensa del pueblo soberano, normalmente, defendiéndolo de su pueblo, ya que no cuenta con armamento de defensa de alta tecnología ni armamento atómico, por tanto, solo se puede considerar una actividad: Coco.
Se trata de esa estrategia que asusta a algunos incautos de fuera y a todos los de dentro. Junto al poder están, codo con codo, las estructuras más altas de las curias. Todos hablan de defensa, los unos del Estado, los otros del alma, y los de más allá de las cuentas corrientes.
Pero hoy en día los sistemas de defensa reales de países como el nuestro, son un elemento residual, si descontamos la parte espiritual y la material, que siempre estarán al lado del poder. Nos han querido armados con tanquetas, no con misiles nucleares de largo alcance, y lo hemos aceptado. Hay que reconocerlo, los tecnólogos e investigadores científicos tienen que emigrar para subsistir, si se quedan aquí son los nuevos mártires de la sociedad, trabajan por amor al prójimo. Cosa que también admitimos en silencio…
Esa, la Educación, es la otra gran perdedora de nuestro estilo de vida. Los maestros y profesores son vulnerables, nadie los defiende y todos sabemos de su necesaria actividad para mantener una prosperidad en nuestras neuronas, cada vez más desestabilizadas, ya que la Salud tampoco es importante para los que gestionan nuestros destinos y castran nuestros intereses naturales. Solo les interesa los beneficios económicos de esta.
De tal modo, forma y razón que, cuando llegamos a cierta edad y vemos que los Servicios Sociales, son algo que debe desarrollarse aún, que la sanidad y la educación dependen de la Banca, es decir de los mercados y las finanzas, que el Ejército, solo tiene cualificación para defender al pueblo de los fuegos, inundaciones y grandes desastres naturales, que las leyes se interpretan o contaminan, según el día, y las Monarquías son un símbolo más, como lo pueden ser el himno o la bandera.
Entonces te preguntas por todo aquello que has creído hacer durante una vida y no has hecho, solo has sido el miembro de una comparsa mal orientada o, lo que es peor, de una comparsa que solo has sido útil en beneficio de aquellos poderes que nunca pierden.
Seguiremos siendo comparsas, por más que nos pese, pero seámoslo a nuestro modo.
Seamos bufones, de esos que bufan, como el toro, que dan un resoplido contra quienes quieren quitarle la voluntad de decir, de opinar y decidir sobre su destino. Bufemos para mostrar nuestra indignación. Hagámoslo, ahora que ya comienza a oler a carnavales, con inteligentes y críticos versos que sonrojen a los que censuran hasta nuestros alientos. Salgamos a la calle organizados, contentos y fuertes. Reivindiquemos todo aquello que nos quitan y todo lo que nos dan sin haberlo pedido:
SI, a la Sanidad Pública.
NO, a la Fórmula I, en Madrid.
SI, al homenaje laico a los muertos, tras la tragedia de Adamuz.
NO, a silenciar las muertes de las personas que murieron en las residencias de Madrid, durante la pandemia, por una inexcusable mala gestión…
SI, a pedir perdón por esa nefasta manera de gestionar lo público.
SI, a la participación vecinal en los Consejos distritales.
NO, a la falta de viviendas públicas.
NO, a la gentrificación de los barrios.
SI, a una limpieza efectiva de nuestras calles.
SI, a escuchar las demandas vecinales…