Es preocupante la confusión creada, premeditadamente, entre los servicios sanitarios públicos y los concertados. En los medios aparece últimamente información sobre el Laboratorio Clínico Central de Madrid, refiriendo que es un laboratorio público. Propongo que reflexionemos sobre los orígenes y trayectoria de este laboratorio. Para ello, vamos a remontarnos a 2008, año en el que la Presidenta de la Comunidad de Madrid era Esperanza Aguirre y el Consejero de Sanidad Juan José Güemes.

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Ambos organizaron una jornada en el Hotel Ritz para subastar la Sanidad Pública madrileña, cual mercado persa, con el siguiente anuncio: “Aproveche las oportunidades del negocio para su empresa”y allí acudieron 150 empresarios de sociedades financieras, constructoras (Acciona, Sacyr- Vallehermoso, Hispánica, ACS, FCC, algunas de ellas después implicadas en las tramas Gürtel y Púnica), asesorías, despachos de abogados… La inscripción costaba 1.400 €.

Fue allí donde se presentó, como primicia informativa, el Plan de Infraestructuras Sanitarias 2007-2011, sin haberlo sometido a debate parlamentario ni haber tenido en cuenta a los sindicatos ni a las organizaciones profesionales.

Este plan consistía en la construcción de 4 nuevos hospitales públicos modelo PPP (Públic Prívate Partnership) en Collado Villalba, Torrejón, Móstoles y Carabanchel (éste último no llegó a construirse). La empresa privada adjudicataria se haría cargo de la gestión sanitaria y no sanitaria, cobrando un cargo “per cápita” por persona adjudicada por zona y año, más la facturación “Intercentros” de forma recíproca (recibiría dinero complementario por pacientes “fuera de zona” y pagaría a las arcas públicas por los pacientes de su zona atendidos en hospitales públicos).

A día de hoy sabemos que el H.de Torrejón pertenece a Ribera Salud. El H. de Villalba, Rey Juan Carlos de Móstoles, así como el de Valdemoro y la Fundación Jiménez Díaz, pertenecen a Quirón (empresa que pertenece desde 2016 al grupo alemán Fresenius). También sabemos que la Comunidad de Madrid parece haber perdido 71 millones de euuros al no facturar a Quirón y Ribera Salud por sus pacientes tratados en el sector público. En sentido contrario, son 6.660 los millones “extras”entregados en 5 años de la Comunidad de Madrid a Quirón y Ribera Salud, en concepto de «Reestructuración económica“, una auténtica y salvaje sangría.

Volvamos a septiembre de 2008, para entonces ya se habían inaugurado en Madrid, (estuvieran en condiciones de comenzar a funcionar o no) los 7 hospitales modelo PFI (Iniciativa de Financiación Privada) promovidos por Esperanza Aguirre en su Plan de Infraestructuras Sanitarias 2003-2007: San Sebastián de los Reyes, Parla, Vallecas, Arganda, Aranjuez, Coslada y Puerta de Hierro en Majadahonda.

En este modelo las empresas constructoras y financieras reciben un “Canon” anual como compensación del dinero invertido y explotan los servicios mal llamados “no sanitarios”: lavandería, limpieza, cocina, aparcamiento, almacén, mantenimiento… También en este sistema de gestión hay modificaciones con aumento de los presupuestos iniciales anuales.

¿Alguien puede pensar que un Laboratorio Clínico es un servicio “no sanitario”?

Debió de parecerles un negocio atractivo el cubrir con un laboratorio privado a esos 7 hospitales (en realidad 6, porque el nuevo Puerta de Hierro tiene su propio laboratorio). Hablamos de una población de 1,4 millones de madrileños y madrileñas, pero había un problema: en Madrid contábamos con 3 laboratorios públicos que funcionaban perfectamente: dos de ellos en Vallecas (uno en el Centro de especialidades Vicente Soldevilla, inaugurado en 2005 y perfectamente equipado y el del H. Virgen De la Torre) y otro en Aranjuez.

Nada se podía interponer en ese camino de privatización: Se cerraron los 3 laboratorios en 2009, sin tener en cuenta el dinero público invertido ni el perfecto funcionamiento y sin pensar en los profesionales afectados.

Desde la Comunidad de Madrid tienen que destruir lo que funciona en la Sanidad pública, para empujar a la ciudadanía a la privada. No tienen ética ni moral, su conducta es delictiva.

¿Qué empresa fue la agraciada en el inicio del laboratorio? Ribera Salud firmó el contrato por 20 millones anuales en 2008, en UTE con un laboratorio catalán, Balagué Center. El Laboratorio Clínico Central tiene su sede en el Hospital Infanta Sofía, en San Sebastián de los Reyes.

En 2010 dimitió Güemes como Consejero de Sanidad, en 2012 entró a formar parte del Consejo de Administración de Unilabs( filial española de la multinacional suiza) En noviembre de 2012 Unilabs compra el 55% de la UTE Ribera Salud (Balagué desaparece). Tras la polémica surgida por el conflicto de intereses, renuncia como consejero de la empresa.

En 2019 nueva adjudicación a Ribera Salud y Unilabs y en 2024 se prorroga por un año más. Últimamente, Unilabs ha abandonado Madrid con un despido colectivo.

En Navidad de 2025 el gobierno de la Comunidad de Madrid autoriza una nueva licitación y parece que será Quirón quien se lleve el contrato de 6 años por 140 millones.

Desde 2008 hasta ahora, a pesar de aumentar la población y el volumen de trabajo, los profesionales contratados han sido los mismos (249). En múltiples ocasiones han denunciado sobrecarga laboral con más horario y menos salario que en los centros públicos. Debido a la falta de plantilla, en festivos y fines de semana envían por foto lo que se visualiza en el microscopio, con el riesgo que conlleva un error de diagnóstico. En estos momentos, desconocen lo que sucederá con ellos en el futuro próximo si es otra la empresa adjudicataria.

Espero que quede claro que este laboratorio es privado y seguirá siéndolo si no hacemos nada para impedirlo. El dinero entregado a las empresas privadas podría utilizarse en reforzar nuestro sistema público y nuestra seguridad.

Entendamos que la privatización produce sobrecostes y nula transmisión de riesgo al sector privado (si el beneficio les parece insuficiente, se reequilibra el presupuesto).

No hay mecanismos de control de los resultados y nos están despojando de lo que es nuestro, lo más valioso que tenemos.

Ana Encinas es médica de familia

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