
He pasado mucho tiempo intentando hacerme una idea de cuál es el comportamiento de esa, no tan nueva herramienta, que hemos ayudado a desarrollar los humanos. Creo que es la primera herramienta social, es decir, que la mayor parte de los humanos hemos contribuido a su desarrollo y perfeccionamiento. Me refiero lógicamente a la inteligencia que hemos aportado todos para que un grupo de algoritmos pueda comunicar a quien lo precise, todo cuanto se le pida.
La máquina no es inteligente, nosotros hemos prestado nuestros conocimientos a tal fin, sin derecho alguno a percibir por ello un sentido agradecimiento y contradiciendo el artículo 27 de la carta de derechos humanos, en el que se reconoce el derecho a la propiedad intelectual y el pago de unos royalties cada vez que estos se usen, de la misma forma que la obligación de pedir permiso para ser utilizados.
De tal forma que, según entiendo, nos están robando a todos los creadores de los contenidos de esta herramienta que usamos todos y que, para colmo, nos cobran por usarla.
Es muy curioso como los amigos de la estafa han subvertido el orden social de las cosas, gracias a trabajar con elementos no tangibles. Ahora no se compra una enciclopedia, no se llenan las estanterías de las bibliotecas, ahora todo se almacena en algo que han dado en llamar NUBE. La nube es otro intangible donde se guardan las cosas, pero esa nube está compuesta por cientos de metros de máquinas que guardan datos, y los ceden cuando se les pide. Datos que son convenientemente manipulados o destruidos cuando a esa NUBE, le interesa.
Creemos que nos dan las cosas gratis, pero el precio que estamos empezando a pagar es muy alto.
Las NO Inteligencias Artificiales, nos están manipulando. El resultado es una IA con mucho ego, con poco humanismo, con excesivas sicopatías, ya que quienes dirigen las máquinas de esa NUBE, son personas sin escrúpulos, con deseo de ganar más poder y control sobre los humanos. Son los que aplauden los genocidios y los potencian para después construir espacios turísticos de lujo que les harán ser más poderosos y controladores. Personas con graves enfermedades mentales que están consumiendo miles de toneladas de agua para enfriar esas máquinas de la nube a la que se le pide ayuda para saber los años de tal actriz o las canciones que grabaron The Beatles en 1967, por el mero hecho de saber, sin que este conocimiento sirva para algo positivo en lo común. Cuestiones que no van a llevar a una mejora social. Actúan como inmensas revistas de cotilleo, en el 97% de los casos y el precio es muy alto: falta de libertad, con la que seducen a los más jóvenes o a aquellos seres poco acostumbrados a discernir sobre cómo encontrar la verdad desde el criterio, la lógica y la razón.
“Nos han pillao con el carrito del helao”, a la mayoría, y el problema es que no sabemos darle la respuesta a todo este dislate carente de lógica.
Debemos acostumbrarnos a pensar que en el fondo somos ganado, vacas a las que ordeñan, pero a las que no alimentan, nos dejan que pastemos las hierbas que crecen en la tierra gracias al abono que contienen nuestros excrementos. Y cuando hemos dado todo lo que consideran los algoritmos de estos nuevos sistemas, nos llevan a un hospital o a una residencia en la que agilizan nuestro final. La cosa pública tiende a convertirse en eso.
Está todo muy bien ligado, la educación poco pública, no forja en criterios que frenen su avance en los jóvenes y cuando el humano se convierte en un elemento que genera más gastos que beneficios, están la sanidad poco efectiva, debido a la inanición presupuestaria y la escasez de acciones de los servicios sociales que evitan mantener a la mayoría de los mayores dentro de la sociedad activa. Solo aquellas personas con suficiente caudal económico que puedan seguir dando beneficios a las raíces del sistema serán mantenidas.
¿La IA, ha engendrado una sociedad de beneficios y destrucción de lo público o ha sido al revés?
Quizá tengan sus propios caminos muy separados, pero me cuesta creerlo. Hoy más que nunca se homenajea al viejo refrán castellano que dice: Tanto tienes, tanto vales.
Llegará el día en que, si no usamos la IA, como y cuando ellos, los dueños de la NUBE, desean, los algoritmos nos mandarán al desguace de los justos: Petra, ya no eres rentable, o ves los anuncios y dices cien veces al día “me gusta”, o los servicios centrales anularán tus posibilidades de seguir.
Juan, si no pagas con tarjeta de crédito, ni bizun, más de cien euros semanales, se anularán tus cuentas en el banco, no podrás cobrar ni pagar.
Y solo podremos decir. ¡Jodo!, cómo está el patio.