
Se entiende por agujero negro a esa parte del espacio que contiene una intensa gravedad, con un gran poder de atracción de la que no puede escapar ni la luz. Debido a la cantidad de masa concentrada en un espacio pequeño, esta queda atrapada.
En el último cuarto del siglo XX, hubo indicios de la existencia de un agujero negro hiperinvasivo (No, no se trata de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, aún no). Se descubrió en el centro de la Vía Láctea, tras muchos estudios, en 2022, se constató su existencia (No, no reinaba el 47 presidente de los EE UU.).
Sagitario A*, se trata de un gran agujero oscuro rodeado de luz. La luz infrarroja que lo circunda ofrece la dimensión del agujero. Se calcula que su masa es 4 millones de veces la masa de nuestro sol, aunque su tamaño se considera muy pequeño, pero sumamente activo. Nada puede escapar a su fuerza gravitatoria. Es capaz de atraer y fagocitar a otros agujeros oscuros o con luz propia (como en Minneapolis).
Leyendo estas cosas en la IA, pensaba que no se aleja tanto de un suceso que mantiene a la tierra en un estado de estrés continuado desde hace un año.
El nuevo Sagitario A*, que nos espanta a los terrícolas, a muchos les recuerda, por su proceder, a un bebé insensato, otros opinan que es un sicópata, algunos opinan que el dinero les hace volverse caprichosos, algo parecido a un Julio Iglesias.
Lo cierto es que teníamos indicios de cómo iba a ser, como se iba a desarrollar el siguiente capítulo del libro sobre el capitalismo. Todos presumíamos que sería el denominado fasciocapitalismo. No creo que, a muchas personas, tras un somero análisis de la historia de ese agujero negro que tenemos en la tierra, les sorprenda que el arco dramático lleve a esta narración a crear un Estado en el que, una vez que se ha privatizado la mayor parte de los cometidos que debe gestionar el Estado, se convierta en una entidad financiera. La autarquía reina en los países de la tierra, el poder omnímodo de los que manejan las finanzas del mundo es conocido por todos.
Las personas, a título individual y estatal, le rinden pleitesía. El gran agujero negro, pequeño, pero con mucha masa madre, atrae – siempre por la fuerza – a todo elemento de menor densidad que proyecte luz propia. Crece en poder según va deglutiendo elementos que le impidan destacar en su majestuoso reinado en la sombra de la conciencia.
Otros agujeros negros se van acercando a este, ¿quién fagocitará a quién?
Estaba claro que el terrorismo del agujero negro terrícola los iba a colonizar también. Les ofrece ser sus adláteres, tener participación, previo pago, en la nueva Junta por la Paz, donde, actuarán, sin discreción alguna, como contratistas y constructores de una tierra que nunca fue de ninguno de ellos. Rarezas de la tierra, ese lugar se sigue llamando Gaza.
¿Qué será lo próximo? Unos opinan que creará, junto a sus acólitos un nuevo tribunal internacional en donde se juzgue a los activistas pro derechos humanos. Otros opinan que creará una FAO, con el fin de saciar las mesas de los que más tienen con productos gourmet, también alguna persona es de la opinión que se creará una ONG, la Cruz Negra, que prestará ayuda a las grandes entidades financieras, sin descartar los que ven con nitidez que su siguiente y desafortunada creación fasciocapitalista será una UNESCO, en la que se destruya todo vestigio de cultura de aquellos países que no admitieron perder su dignidad.
Lo cierto es que, el modelo Sagitario A*. no se puede exportar a otros países. Están buscando otros planetas que puedan rendir pleitesía a este agujero negro.