No resulta fácil reducir los tópicos que acompañan a la Navidad. Es un tiempo que nos invade, que nos dinamiza y a la vez nos paraliza, porque paradójicamente siembra en torno nuestro la percepción de la caducidad de la vida.
Madrid, ciudad abierta a todo el mundo, ha estado engalanada durante varios días con la bandera arcoiris y sus calles llenas de personas de diferentes países, y de distintas orientaciones sexuales, que en un ambiente de libertad y alegría han celebrado el Día Mundial del Orgullo LGTBI.
No resulta precisamente sencillo formular un diagnóstico certero del momento actual que vivimos en sus aspectos, sobre todo, social, político y cultural. Lo que sobrevuela y lo penetra todo es un clima de agresividad y violencia, de sórdida crispación, de hosquedad. Este clima se ha reflejado –y todavla persiste- en …