Cuando nos encontramos en un lugar lejos de las ciudades, donde no tengamos contaminación atmosférica ni lumínica y por la noche miramos el cielo, podemos ver el gran espectáculo de los numerosísimos cuerpos celestes (estrellas, planetas...etc.) que hay en el firmamento.
Me parece que es una experiencia que muchos compartimos: la de comprobar en nuestra vida cómo las diferentes horas del día determinan o al menos condicionan nuestro talante o actitud existencial en ese momento.