Oímos demasiadas veces declaraciones de políticos, de miembros relevantes de instituciones o de grupos empresariales que faltan deliberadamente a la verdad, que mienten para defender sus posturas o para hacer promesas que saben que no se pueden cumplir.
editorial
En algunas manifestaciones, afortunadamente pocas, algunos grupos minoritarios de distinto signo cometen actos violentos, rotura de lunas de escaparates y del mobiliario urbano, agresiones físicas a policías, actos que reprobamos. Pero en la sociedad en que vivimos hay muchos más actos de violencia.
Ya estamos en primavera. Hemos pasado meses con frío, heladas y media España con nieve. De repente han aparecido las praderas verdes, con flores de colores muy vivos. Un día hemos percibido que ya han brotado las hojas de los árboles.
Quizá porque todavía mantenemos una mentalidad escolar, en este tiempo siempre se nos ocurre hacer una revisión del curso que se está acabando. Este no ha sido anodino, todos los días los medios de comunicación nos han ido asaltando con noticias preocupantes.
Los niños de corta edad se sorprenden por todo, a los 3 meses dejan caer al suelo la pelota y todo lo que encuentran y miran sorprendidos como caen, a los 3 años empiezan a preguntar, por qué la jirafa tiene el cuello tan largo, por que las hormigas hacen caminos por el suelo por donde andan siempre cargadas, hacen preguntas desconcertantes que muchas veces no sabemos responder.
Cada día descubrimos en los medios de comunicación nuevas tramas de corrupción de políticos y empresarios, de ocultación de capitales en Suiza o en otros paraísos fiscales de millones de euros. Ha llegado a ser frecuente que en la adjudicación de obras y servicios importantes se hagan “donaciones”, que van a parar a contabilidades obscuras.