Desde Santurce al infierno
Prospereando | 28/06/26 | editorial

Antaño cantábamos la divertida canción: “Desde Santurce a Bilbao”, hoy, con los
cambios que nuestros amigos destructores del medio ambiente, convencidísimos ellos
de que el planeta, al igual que los mercados, corrigen solos las derivas provocadas por
los humanos, Bilbao está sufriendo días de los que hacen época, tanto es así que algún
guasón ha comenzado a cantar: Desde Santurce al infierno…

No nos extraña a nadie, la ola de calor que ha sufrido esa ciudad ha sido brutal.

Según los expertos, la culpa la tiene un algo denominado efecto Foehn. No se ha
sufrido solo en esa parte del país, el fresco ambiente del norte de Navarra y sur de
Francia, también ha sido transformado en horno: Zugarramurdi, el valle del Baztán,
Ahinoa, han sentido temperaturas que son anormales, pero no desconocidas en la
ribera del Ebro, como Tudela.

El efecto Foehn ocurre cuando la masa de aire húmedo procedente del centro de la
península, asciende por las montañas, entonces pierde bruscamente la humedad al
convertirse en nubes y  lanzar las precipitaciones sobre esa cara de la montaña,
cuando culmina el viento en la cima de la montaña el aire está seco, caliente y turbulento,
es el momento en el que baja a toda velocidad por la ladera opuesta a la que ha subido y
hace que aumente la presión.

Se calienta muy rápidamente y cuando llega al valle, las temperaturas son infernales. Hablamos, por si alguien ya no lo recuerda, de: 40º, 41º, 42º, 43º y 44º.

El aire procedente del Sáhara atravesó la península rumbo norte, al llegar a la Cordillera
Cantábrica el aire debe ascender para remontarla. Una vez en las cimas y habiendo
descargado la humedad, baja rápidamente a nivel del mar, la presión se dobla, se
comprime y la temperatura sube aproximadamente 1º por cada 100 metros de descenso.

En los valles el aire está ardiente. Ni la ausencia de sol corrige las temperaturas, las
noches también son ardientes con más de 22º, los incendios pueden aparecer en
cualquier lugar, en cualquier momento, las fuertes rachas de viento seco aumentarían su
propagación.

Bilbao y la zona norte han vivido en algo parecido a un polvorín.

Este fenómeno físico no se puede prever, de todos depende que los incendios no
aparezcan nuevamente. De todas las personas con dos dedos de frente depende que el planeta no siga aumentando grado a grado el efecto Foehn y dentro de poco sigamos
viendo como suben los termómetros: 45º, 46º, 47º…

¡A ver cuando empezamos a ponernos las pilas!

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