Cosas de la apolítica
Prospereando | 16/03/26 | editorial

No me terminan de sorprender los apaños de la política. Me refiero a que siempre,
los políticos tienden a sacar beneficios, a “chupar del bote”. No me refiero a que nos
dejen las arcas vacías por sus ocurrencias, que también. Ahora mi sorpresa viene guiada
por la patada a la lógica y a la cultura de la consejera de educación de esta comunidad.
Todos sabemos que, en la actualidad, hay que solicitar el permiso para grabar o
fotografiar a los asistentes a un evento. En el caso de los menores se solicita la
autorización a los padres o tutores.

Hace unos días, los responsables de alumnos del colegio Pintor Rosales, en nuestro
distrito, no vieron oportuno dar el permiso para que sus vástagos fueran grabados
durante un evento de danza protagonizado por el alumnado, ya que la consejera de
educación asistiría a ese espectáculo infantil cuyos protagonistas eran parte de los
alumnos de primaria.
A muchos de los padres y tutores no les pareció oportuno que sus chavales fueran
carnaza de los medios y sirvieran de publicidad política y no dieron su aprobación para
que fueran grabados. Creo que muchas de nosotras lo entendemos. Son peques y hay
que preservarles de los medios, además, en plena actuación cualquiera podemos
ponernos de los nervios, confundirnos y confundir a los demás si estamos pendientes de
las cámaras.
Hubo muchas familias que, por estos u otros motivos, criterios todos válidos, no
firmaron la autorización para que fueran grabados sus hijos.
Esto supuso algo muy fuerte, un duro revés para la política recién llegada. Algo que su
ego o el de su currículo de imagen no podía permitir. Por tanto, tras haber aceptado
asistir, dio una vuelta a la idea y, donde dijo digo… Anulando su presencia en el acto
artístico y cultural del colegio.
Debemos destacar el grado de humildad de algunos políticos, la capacidad de
adaptación a los intereses de los menores y en cuánto valora dicha consejera el
desarrollo de las artes en los colegios públicos.

El gabinete de prensa tiene que trabajar, pero lo puede hacer en diferido. Una sola
fotografía del espacio con los alumnos que sus padres aceptaron que les grabaran y
punto pelota.

Ahora que estamos en épocas de premios, deberíamos considerar el Óscar a la
consejería de educación por su falta de tal. El clásico, dime de lo que presumes…
Lo cierto es que este ejemplo de comportamiento puede llevar a ciertos seres humanos a
sufrir una especie de vergüenza torera. No digo a dimitir, no es para tanto, pero sí para
hacérselo mirar. Pudiera ser interesante el crear una especialidad médica sobre el híper
oportunismo político y su relación con la falta de empatía y de acciones para la mejora
de la educación. Esta Comunidad tendría que valorarlo y ponerse a ello, en beneficio de
la ciudadanía.
Puede que, como en este momento todo vale, se esté ejerciendo la Apolítica en la
Aconsejería de Aeducación.

Flato me da pensar en el futuro que les viene a nuestros infantes, ante tanta estulticia
políticastra.

Dejar una respuesta