La filósofa feminista y miembro del Consejo de Estado hasta 2023, Amelia Valcárcel, experta en moral, mantiene una tertulia feminista de gran aceptación entre ellas y ellos.

Su capacidad es indiscutible, su lógica aplastante y su integridad está a prueba de bombas. En el chat que mantiene vivo desde hace años, se habla y analiza la actualidad con vigor e inteligencia por parte de las señoras que lo componen.

El otro día lanzó una pregunta, parecía simple, pero siempre son inquietantes las cuestiones que aborda.

El presidente golpista de los EE UU, ha invitado al presidente Pietro de Colombia a la Casa Blanca, ella. Amelia, escribía: ¿Mira qué, si esposa al presidente Pietro, una vez llegue de visita oficial a la Casa Blanca?

En principio suena a humorada, pero tal y como va la deriva de la egolatría y crece la neurosis obsesiva por el poder, creo que ninguna lo veríamos fuera de este nuevo contexto mundial en que vivimos.

Este nuevo dictador ahorra medios físicos, mecánicos y humanos. Atrás quedaron las guerras contra el comunismo en Corea, las guerras con bombas de napalm en Vietnam, los movimientos de tropas… Solo se gasta lo imprescindible para satisfacer sus necesidades. Le da lo mismo el comunismo, fascismo, sindicalismo, o anarquismo. No engaña al mundo con algún tipo de virtuosismo. Ya las manifestaciones no irán con pancartas en las que se lea: !Yankee, go home¡

El ahorro y el pirateo son su moral. De esta forma, es muy posible que las invitaciones a estadistas terminen sin un dólar de gasto en combustible ni en armas: se invita, encarcela y nombra un gobierno títere y amenazado, que satisfaga sus ansias de poder económico.

Bien visto podría ser el comienzo de un cuento. El día que los presidentes disidentes del presidente amoral, se quedaron a vivir en la cárcel presidencial de Washington.

No, no estamos hablando de ciencia ficción. Recordemos que el golpista presidente dijo que su freno estaba en la moral. Y la juguetona pregunta de Amelia Valcárcel, es clara: ¿Qué moral frena en sus acciones delictivas al ser inmoral?

Luego estamos de acuerdo todas; la inmoralidad surge, tiene un principio, pero no existe horma para que nadie contemple un final.

Amelia, gracias por tu siempre inteligente criterio. Haces la pregunta baladí o irónica, pero está cargada de reflexión.

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