Todos los años nos ocurre lo mismo, de tanto escuchar, leer y decir ¡Feliz Año Nuevo!, un mantra que necesitamos para sentirnos menos decepcionados con nuestro entorno, llegamos a creérnoslo.

El día uno, tras felicitar a todas las Manuelas y Manolos, vamos entrando en la coherencia de la cotidianidad. La corteza prefrontal es la encargada de mantener activa nuestra capacidad de reflexión, la resaca del: ¡Feliz Año Nuevo!, deja paso a la realidad y nos conectamos nuevamente al mundo.

El día tres, despertamos de la utopía; enmudecieron los sistemas sociales y retrocedimos décadas, sin un lapsus mínimo, ¡zas!, nos encontramos nuevamente en el colonialismo más indecente. Vimos en vivo y en directo como los Estados solo están interesados en el poder mercantil y en la humillación a los pueblos más débiles o de mayor dignidad.

Nuevamente las potencias se van a repartir el mundo. Todo este tiempo de aparente tranquilidad ha servido para rearmarse y volver a repartirse el mundo. Solo los países que no posean tierras raras, crudo o tecnología de interés, se salvarán de la esclavitud.

Los ruidos mediáticos serán los mismos y seguirán impidiendo que escuchemos la verdad social: el próximo Oriente mata de hambre, los acuerdos de paz se incumplen siete veces al día. Por tanto, el genocidio se mantiene intacto. Los anexionistas siguen presionando, bombardeando y vulnerando todos los principios del derecho internacional. Los acuerdos geoestratégicos con países salidos de la nada, se fortalecen, son un producto necesario para crear nuevas cárceles-estados. Las alianzas de los padres de la guerra con países africanos son el futuro. Inmensas cárceles, tierras raras a bajo coste.

Mientras tanto, la IA, cada día mejor acogida por los empresarios, a la vez que más trabajadores regresan al paro. Las puertas giratorias, siguen girando allá y acá y los poseedores de neurosis obsesivas, a lo suyo. Seguiremos padeciendo la gresca de los amigos de la desvergüenza contra los que impiden la esclavitud. Veremos cómo seguirán metiendo el dedo en las fistulas que han creado, y los jueces, a lo suyo, a seguir investigando cátedras con la anuencia de la Audiencia Provincial de Madrid, a pesar de existir la adjudicación de este tipo de cátedras en todas las universidades españolas, es decir, es legal dirigir una cátedra sin tener vinculación laboral con la universidad y sin licenciatura universitaria. Solo debe existir una codirección con esa vinculación laboral con la universidad desde donde se impartan los cursos. En los cursos de verano de la U C M, que se realizan en El Escorial y en la UCM, cada año, podemos ver una situación parecida. Se trata de una financiación privada de cursos que se imparten en la universidad pública. Al terminar cada curso los alumnos reciben los créditos universitarios correspondientes. Pero, año nuevo, búsquedas viejas y colonialismos a medida.

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