Cuando escribo esto, la misión Artemis 2 ha llegado a término. Últimamente, las noticias d
el mundo ya no son únicamente malas o buenas, preocupantes o esperanzadas, son, además, vergonzosamente estúpidas o no tan vergonzosamente estúpidas. Lo de la Artemis, sin embargo, está más allá de estos epítetos clasificatorios, porque es sencillamente grande, y no veíamos algo realmente grande desde que se culminó el Proyecto del Genoma Humano en 2001-Odisea del Genoma.
el mundo ya no son únicamente malas o buenas, preocupantes o esperanzadas, son, además, vergonzosamente estúpidas o no tan vergonzosamente estúpidas. Lo de la Artemis, sin embargo, está más allá de estos epítetos clasificatorios, porque es sencillamente grande, y no veíamos algo realmente grande desde que se culminó el Proyecto del Genoma Humano en 2001-Odisea del Genoma.No sabemos estarnos quietos, como ya vio Blaise Pascal, y si algo o alguien nos forzase a estarlo en aras de la tranquilidad y la paz el remedio sería peor que la enfermedad, porque habría que segar en la cuna a los talentos que siempre aspiran y aspirarán a más, lo que en inglés se conoce como tall poppy syndrome, el «síndrome de la amapola alta». Porque la pregunta no es para qué pueda servir orbitar la cara oscura de la Luna (en el mismo tiempo, por cierto, 42´50´´que la duración del mítico álbum de Pink Floyd, que es de no creer…), la pregunta es si podemos o no hacerlo, al igual que, yo qué sé, Velázquez no se preguntó para qué pudiera servir pintar Las Meninas, sino si estaba a su alcance o no el hacerlo.
En tiempos como estos, en los que parece que estructuras fundamentales y muy sensibles procedentes de la modernidad europea están siendo cuestionadas por nuevos bárbaros cabalgando montañas de dinero -tener dinero debiera servir para no tener que pensar en él, y, sin embargo, es al revés- necesitamos tónicos como este para recuperar la fe no tanto en la humanidad, que es un mosaico, como en el futuro de la humanidad, que es una vacilación.
Mi hija me hace ver además que la cosa ha tenido mucho de ciencia-ficción, puesto que se trata de una tripulación de tres hombres y una mujer, de los cuales el jefe se llama Reid, casi como en Los 4 fantásticos. Como los Pink Floyd ya habían musicado el corazón de la Luna, quedaba hacerle un book a su rugosa y oscura espalda (in the dark backward and abyss of time, como escribió Shakespeare, otra amapola alta).
Hasta ahora la Luna ha permanecido aislada, pura y libre de su fascinante objetivo de observación, la Tierra; en cuanto logremos llevar nuestras maldades, pero también nuestras grandezas, hasta su superficie, podremos ya afirmar que la Luna ha pasado a formar parte de nuestra «matria» nativa…