
Crear en libertad
Siempre se ha dicho desde sus milenarios orígenes que el Teatro está en crisis, como a lo largo de la historia, la humanidad también, y hoy, una vez más, hay un intento incalificable, de adoctrinar desde la política más regresiva lo que pasa y de qué se habla en escena.
Una política subió, hace unos días, en plena actuación al escenario para declarar que la obra debía pararse porque no le gustaba el texto. Es un aviso, una pista de que debemos estar preparadas porque están volviendo y desean que las obras tengan sus palabras.
Yo me pregunto qué derecho se atribuyó y qué atrevimiento para que esta persona por mucho cargo que tuviera se levantara de su butaca, alcanzara el escenario tras recorrer el pasillo y se volviera hacia el público para manifestar que la obra se había terminado.
¡Qué arrogancia! Y sobre todo, me temo que si lo hizo fue porque se creía con derecho a tapar la boca al teatro.
¡Malos tiempos una vez más para la libertad y esta verdad tan nuestra, la de las teatreras y los teatreros