VIVIR EN LA CALLE

En la Asociación Valle Inclán, ha tenido lugar la presentación del libro “Reducción de daños” y Otros cuentos e historias, sobre la vida en la calle.

Su autor, Pedro Monasterio, que tiene un conocimiento experiencial de lo que esto significa, expuso, ante el auditorio
algunos retazos de su propio recorrido, unido a reflexiones sobre la vida de los indigentes en una gran ciudad, como es Madrid.

Partiendo de una vida normal, con familia, buen nivel de estudios y dueño de varias empresas, en marzo de 2005 y con 53
años, llegó a vivir en la calle durante más de dos años. Tres hechos precipitaron esa situación: pérdida de salud, aislamiento y falta de recursos económicos para pagar el alquiler de la vivienda.

Monasterio destacó, que la soledad era un factor común en todos “los colegas” que fue encontrando en la calle, tanto
españoles como extranjeros. Un segundo aspecto que le impactó fue la sentencia común en boca de todos: “de aquí, no se sale”. Resaltó también la ineficacia de los Servicios Sociales, que en esos duros primeros momentos, no ofrecen ayuda,
por “no dar el perfil”.

No obstante, fue narrando como poco a poco se fue acomodando en cierta forma a las durísimas condiciones de vida: las escasas de plazas en los albergues, el refugio nocturno en los cajeros, el temor a las agresiones, etc

Durante una de sus estancias en un albergue, y tras un afortunado encuentro con los Servicios médicos públicos de los que
recibió un decisivo apoyo, abrió un blog en donde expresó sus quejas y las de los indigentes, que resultó un gran éxito, recibiendo muchas visitas. Tras ser contactado por diversos medios de comunicación, participó en algunos programas
radiofónicos, en “Te doy mi palabra”, de Isabel Gemio, se convirtió en colaborador habitual, y de esa forma pudo salir
de la calle.

Posteriormente, tuvo un encuentro casual, favorable que le llevó a vivir en el sur de España, con un trabajo remunerado,
estableciéndose finalmente en Madrid, en dónde actualmente tiene dos librerías en dos mercados madrileños: Diego de León y Chamberí.

En su charla hizo mención al elevado número de enfermos mentales, así como de personas con consumo excesivo de alcohol que sufren un gran deterioro en la calle si no son atendidos con prontitud y que en su opinión no producen alarma social.

En su libro “Reducción de daños”, que va por la segunda edición, narra diversas historias, basadas en hechos reales, aunque
no identificables, referidas a personas indigentes, y que en algunos casos, han llegado a ser buenos amigos suyos.

El tema de las personas que no tienen casa es un gran desconocido, aunque cada vez más frecuente. La charla con Pedro
Monasterio permitió reflexionar con mayor comprensión y cercanía sobre las causas de la indigencia, y la necesidad de, al menos, tratar de romper el aislamiento social.