{"id":30074,"date":"2026-05-04T17:56:20","date_gmt":"2026-05-04T15:56:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.prospereando.es\/?p=30074"},"modified":"2026-05-04T17:56:20","modified_gmt":"2026-05-04T15:56:20","slug":"el-enigma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.prospereando.es\/index.php\/2026\/05\/04\/el-enigma\/","title":{"rendered":"El Enigma"},"content":{"rendered":"<div class=\"below-entry-meta\"><\/div>\n<div class=\"entry-content clearfix\">\n<p>Fue en la manifestaci\u00f3n de un primero de mayo, a mediados de los a\u00f1os noventa, hab\u00eda perdido en el barullo a ese amigo de juergas, reflexiones y solidaridades. Se escabull\u00f3 mientras saludaba a Isa, una antigua compa\u00f1era del m\u00e1ster que hab\u00eda acabado en enero, ella me present\u00f3 a la amiga con la que transitaba por las calles permitidas durante aquella manifestaci\u00f3n a<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-30075 alignleft\" src=\"http:\/\/www.prospereando.es\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/500px-Nubes_pluma_Hidalgo-1-300x169.jpeg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/www.prospereando.es\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/500px-Nubes_pluma_Hidalgo-1-300x169.jpeg 300w, https:\/\/www.prospereando.es\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/500px-Nubes_pluma_Hidalgo-1.jpeg 500w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>nual de trabajadores reivindicativos y sin esperanza. Tras decirnos lo que siempre se dice en las manifestaciones, pasarnos los tel\u00e9fonos y desearnos mucho trabajo y bien remunerado, quise volver con Eloy, mi amigo, pero la marea lo hab\u00eda engullido, no sab\u00eda d\u00f3nde estaba, no lo ve\u00eda. Lo cierto es que no me import\u00f3 demasiado, si nos perd\u00edamos sab\u00edamos d\u00f3nde encontrarnos una vez terminada la anual y poco sustanciosa reivindicaci\u00f3n sindical.<\/p>\n<p>Isa era una mujer muy maja, tambi\u00e9n viuda, nos hab\u00edamos ca\u00eddo bien durante el curso y alguno de los trabajos los hab\u00edamos realizado juntos, con ella iba Pape, una amiga reci\u00e9n llegada a Madrid. Volvimos a la moderada corriente reivindicativa hasta desembocar en el embalse humano llamado: Puerta del Sol.<\/p>\n<p>Dimos por finalizada la reuni\u00f3n, m\u00e1s sentimental que reivindicativa, cuando los prebostes sindicales comenzaron a arengarnos con soflamas mansas, propias de bueyes amaestrados por el capital. Sus objetivos eran los mismos un a\u00f1o m\u00e1s: mucho decir y poco hacer. Ellos convocaban las manifestaciones de trabajadores, pero quiz\u00e1 eran los \u00fanicos que no deber\u00edan hablar, sino escuchar. Pusimos la marcha atr\u00e1s rumbo a El Tigre, ese bar donde vamos a parar todos los manifestantes con hambre de charla, grandes aperitivos y bebidas.<\/p>\n<p>Pape era una mujer delgada, poco cuerpo y mucha voz, usaba una voz grave, dura y tormentosa que al pasar por sus labios se impregnaba de aromas y buqu\u00e9s amables, flexibles c\u00f3mo juncos mecidos por la brisa. Ella era piedra y mies.<\/p>\n<p>Aquella mujer peque\u00f1a, delgada, rubia, de pelo muy corto y ondulado, sab\u00eda manifestar sus ideas sin ambages, era clara, educada, ir\u00f3nica, reflexiva y directa. Una mezcla de arroyo sereno y limpio y tormenta en alta mar que llena de esperanzas a las naves que por \u00e9l transitan\u2026 No s\u00e9; creo que es la mejor forma de decir c\u00f3mo era Pape.<\/p>\n<p>Hab\u00eda estudiado ciencias pol\u00edticas, sab\u00eda, por tanto, resumir y concretar opiniones, daba clase en una universidad privada, para contrarrestar, seg\u00fan ella, esa deleznable humillaci\u00f3n, trabajaba activamente para un sindicato minoritario de ideolog\u00eda anarcosindicalista. Opinaba que no de deb\u00eda de estar siempre de espaldas al viento, de vez en cuando hab\u00eda que estar frente a \u00e9l, oliendo y recibiendo lo que de bueno o malo nos trae: polen, calima, humedad o el humo negro de cien batallas que nos mancha los pulmones\u2026<\/p>\n<p>Aquella mujer menuda, era de trago largo y reflexiones profundas. Ir\u00f3nicamente dec\u00eda que, por las noches los sue\u00f1os criticaban sus cr\u00edticas cotidianas. Era polemista, pero no buscaba la confrontaci\u00f3n, salvo de ideas.<\/p>\n<p>Colocados en el primer piso de aquel bar, fuimos consumiendo cervezas acompa\u00f1adas por los aperitivos de siempre, el totum revolutum compuesto por frituras: patatas, pimientos, boquerones, calamares, empanadillas\u2026 Todo en un mismo plato.<\/p>\n<p>Pape no lo conoc\u00eda, ella acababa de venir de Donosti, all\u00ed viv\u00eda en el barrio de Amara, en la calle Mat\u00eda, ese barrio lo hab\u00eda pateado yo en otras \u00e9pocas, estaba cerca de las facultades, frente a la playa de Ondarreta. Dos veranos antes pas\u00e9 unos d\u00edas con la familia. Era un lugar tranquilo, alejado del casco antiguo y todo lo que en esa zona se coc\u00eda, casi a diario, con el independentismo y el acercamiento de los presos de ETA.<\/p>\n<p>Al fin lleg\u00f3 Eloy, el presente continuo hecho amistad imborrable, el amigo perdido y encontrado entre tapas. El cada vez m\u00e1s ruidoso bar, de bote en bote, nos invit\u00f3 a salir de aquel lugar, a punto de estallar por exceso de deshidratados concurrentes. Eloy conoc\u00eda otro bar amigo, a pocos metros del que nos encontr\u00e1bamos, que daba buenos aperitivos y no era tan conocido. All\u00ed nos fuimos los cuatro. Conoc\u00eda a lo due\u00f1os, eran clientes de la sucursal bancaria donde trabajaba. Se portaron muy bien con nosotros, nos hicieron hueco en el comedor y con un par de cervezas m\u00e1s, terminamos de comer a base de unos aperitivos de s\u00e1ndwiches mixtos con huevo, queso, lomo, chorizo\u2026<\/p>\n<p>Hablamos mucho, divagamos poco, me gustaba escucharla cuando explicaba que los mercaderes, profesionales de la venta de torpeza y nieve en playas del sur, intentaban desestabilizarnos, haci\u00e9ndose pasar por grandes industriales prepotentes, con visos muy presuntuosos, gracias al m\u00e1rquetin y la publicidad: \u201cEllos han aprendido a humillarnos para conseguir sus fines: secuestrar nuestro futuro en acciones de humo y nuestra fr\u00e1gil voluntad y ahorros a base de hipotecas perpetuas\u201d.<\/p>\n<p>Otros te halagan y te aplauden para seguir pis\u00e1ndote el cogote y mercadeando con la credulidad en forma de voto.<\/p>\n<p>Estaba de acuerdo. La sociedad estaba dividida entre los que se humillaban para seguir en la poltrona y los que humillaban con prepotencia para tenernos sumisos y encanijados. Cuando somos capaces de despojarnos del ego y del miedo, entonces seremos aptos para manejarnos en una sociedad, sin caer en trampas. Cuando ocurre eso, en ocasiones, ya es demasiado tarde y has dejado de estar y comunicarte en un mismo plano astral con los vivos.<\/p>\n<p>Lo pasamos muy bien. A las cuatro era la hora de volver a la cotidianidad, al retiro. Eloy y yo nos fuimos rumbo a la zona norte y ellas tomaron la direcci\u00f3n oeste. Hab\u00eda pedido el tel\u00e9fono a Isa, lo mismo las invitaba a ella y a Pape, a una segunda manifestaci\u00f3n, me gustaba aquella cabeza reflexiva de Pape.<\/p>\n<p>No hizo falta, el Gran Padre llamado Destino, hab\u00eda advertido de mis intereses. La \u00faltima semana de mayo ir\u00eda a un taller que daba el instituto de Higiene y Seguridad, Jorge, era el monitor, le conoc\u00eda del m\u00e1ster, era un hombre competente y poco dado a teor\u00edas, eran muy pr\u00e1cticos sus talleres. Normalmente, cuando terminaban las tres horas del curso, Jorge y yo, casi amigos, nos \u00edbamos a tomar una cerveza y a comentar aspectos del curso, ahora en el taller, esperaba que hici\u00e9ramos lo mismo. As\u00ed fue, A nosotros se nos uni\u00f3 Pape, ella estaba tambi\u00e9n en este taller dedicado al \u201c\u00c1rbol causal\u201d, en una palabra; el m\u00e9todo de investigaci\u00f3n de un accidente laboral. Pape tambi\u00e9n estaba metida en este mundo de los Riesgos Laborales. Me enter\u00e9 entonces de que ella formaba parte del grupo de expertos del gobierno para el desarrollo del Plan Nacional sobre las Drogas y conductas adictivas.<\/p>\n<p>Aquellas cinco tardes fueron fecundas en conocimientos, tanto de las causas de los accidentes como de c\u00f3mo las drogas estaban de manera transversal en todos los centros de trabajo, carreteras y hasta en las m\u00e1s m\u00ednimas decisiones sobre la gesti\u00f3n empresarial.<\/p>\n<p>Si en el <em>\u00e1rbol de causas<\/em> se preguntaba sobre el \u00bfpor qu\u00e9 ha ocurrido el accidente?, de una forma constante. Pape le gustaba preguntar en todo momento sobre \u00bfD\u00f3nde?<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 ha ocurrido este accidente?, era una pregunta muy distinta a: \u00bfd\u00f3nde se ha iniciado la secuencia para que se produjera el accidente?<\/p>\n<p>Fallaba la formaci\u00f3n: \u00bfEn el formador o en el trabajador?<\/p>\n<p>\u00bfAcaso fallaron los medios empleados o el tiempo necesario?<\/p>\n<p>\u00bfPudieran haber fallado las herramientas dedicadas a la formaci\u00f3n?<\/p>\n<p>\u00bfFallaron los equipos humanos?<\/p>\n<p>\u00bfFallaba en el lugar de trabajo el coordinador de seguridad?<\/p>\n<p>\u00bfFallaba el empresario\u2026?<\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde se hab\u00eda producido el fallo en la cadena de seguridad?<\/p>\n<p>Todo pod\u00eda estar aparentemente bien, pero\u2026 \u00bfD\u00f3nde, en qu\u00e9 punto se investig\u00f3 al trabajador, al coordinador, al empresario?<\/p>\n<p>Otra pregunta que nos saltaba a la vista era: Fallaba la Ley\u2026<\/p>\n<p>En caso de que as\u00ed fuera: \u00bfd\u00f3nde fallaba la Ley que deb\u00eda prever la falta del accidente?<\/p>\n<p>Tras la semana del Taller, nos sol\u00edamos ver Pape y yo, sin Jorge. Habl\u00e1bamos de otras cosas, de otros \u00e1rboles, como el de la vida y el enigma de la muerte. Pape dec\u00eda que, tras abandonar la vida, el enigma de saber lo que hay despu\u00e9s se resolver\u00eda o no tendr\u00edamos ocasi\u00f3n de resolverlo nunca. \u00bfTal vez surgir\u00eda un nuevo enigma?<\/p>\n<p>D\u00edas despu\u00e9s, un sindicato de funcionarios contact\u00f3 conmigo a fin de impartir unos cursos de Riesgos Laborales, se hac\u00edan a trav\u00e9s de un dinero que ven\u00eda de Europa. Yo no ten\u00eda tiempo para impartir cinco horas diarias, entonces se me ocurri\u00f3 llamar a Pape, acept\u00f3 sin problema. Desde entonces compartimos espacio y actividad, aunque sin tiempo para vernos.<\/p>\n<p>Un\u00a021 de junio me invit\u00f3 a cenar en su casa. El pretexto fue la entrada del verano, a Pape le gustaba celebrar los solsticios. Fue una noche que no olvidar\u00e9, estaba cargada de algo intenso y muy especial, no sabr\u00e9 nunca como definir ese especial solsticio de verano.<\/p>\n<p>Sin saber muy bien como fue, un d\u00eda contact\u00f3 con ella una universidad privada, preparaba un m\u00e1ster de Prevenci\u00f3n y Salud Laboral y quer\u00eda contar con ella. Pape se uni\u00f3 al carro, era una oportunidad muy interesante. Yo busqu\u00e9 a otros colaboradores para que sustituyeran a Pape en el pr\u00f3ximo oto\u00f1o.<\/p>\n<p>Un domingo a primera hora de la tarde me llam\u00f3 por tel\u00e9fono, estaba angustiada, llevaba d\u00edas con dolores de cabeza, pero ya eran imposibles de soportar. La mand\u00e9 al hospital, fui all\u00ed, estaban vi\u00e9ndola en urgencias cuando llegu\u00e9. Tras una larga espera y unas pruebas, decidieron ingresarla. No quiso ver a nadie, no quer\u00eda hablar con nadie.<\/p>\n<p>A los dos d\u00edas me llam\u00f3. Ten\u00eda un tumor cerebral, iban a operarla, segu\u00eda sin querer ver a nadie.<\/p>\n<p>Respet\u00e9 su intimidad. Quince d\u00edas despu\u00e9s me volvi\u00f3 a llamar. Ya estaba en casa, quer\u00eda verme. Me acerqu\u00e9 hasta ella, en pleno barrio de Arg\u00fcelles, pasamos la tarde juntos, estaba muy d\u00e9bil. Me confes\u00f3 que no ten\u00eda fuerza para seguir impartiendo el m\u00e1ster y me hab\u00eda propuesto a m\u00ed como profesor. En breve me llamar\u00edan para hacerme un contrato. Aquello no me ven\u00eda bien, pero pens\u00e9 que ser\u00eda solo por un tiempo, hasta que se recuperase completamente.<\/p>\n<p>Me pas\u00f3 sus apuntes. Comenc\u00e9 a dar las clases. Era octubre, acababa de empezar el curso. Llamaba a Pape por tel\u00e9fono, para ver c\u00f3mo evolucionaba su estado de salud. Cada vez que hablaba con ella parec\u00eda perdida en un abismo. Su voz hab\u00eda adelgazado, era un fino hilo de humanidad que luchaba por hacerse o\u00edr y entender.<\/p>\n<p>El d\u00eda 21 de diciembre, me llam\u00f3 a primera hora de la ma\u00f1ana, quer\u00eda volver a verme. Era una noche perfecta: el solsticio de invierno. Pens\u00e9 que reiniciar\u00eda el m\u00e1ster a primeros de a\u00f1o. No me contest\u00f3. Me cit\u00f3 a las 21h, en un restaurante en la plaza de los Cubos, cerca de su casa. Cuando llegu\u00e9 encontr\u00e9 unas caras conocidas; la de mi cu\u00f1ada y su hija, mi sobrina, charlamos un rato, enseguida lleg\u00f3 Pape, me desped\u00ed y fui a su encuentro. Nos sentamos en un rinc\u00f3n del restaurante, me cont\u00f3 de donde ven\u00eda el nombre de Pape, ella se llamaba Josefa, la llamaban Pepa, de peque\u00f1a, pero como era disl\u00e9xica se confund\u00eda cuando la preguntaban el nombre y dec\u00eda: Pape.<\/p>\n<p>Hablamos de otras vaguedades, no me atrev\u00eda a preguntarlepor su estado, se la ve\u00eda realmente mal; demacrada, delgada, sin apetito, sin voz, a\u00fan con la cabeza sin pelo por causa de la radioterapia. Con el postre, para hacer menos amargo el momento, me explic\u00f3 que se mor\u00eda a chorros. Quer\u00eda despedirse de las personas a quien quer\u00eda.<\/p>\n<p>Quise quitar hierro al asunto, sin dejarme hablar me explic\u00f3 que el tumor cerebral comprim\u00eda el tr\u00edpode vital.<\/p>\n<p>No dije nada, solo la mir\u00e9 a los ojos. Ya no eran los mismos. Su sagacidad estaba bloqueada, su intensidad permanec\u00eda, pero m\u00e1s laxa, por esos ojos se le escapaban los recuerdos.<\/p>\n<p>Se levant\u00f3 como pudo, fuimos a la puerta, mi cu\u00f1ada y mi sobrina ya se hab\u00edan ido. Salimos a la calle, la noche era muy fr\u00eda, caminaba lenta e insegura, se dej\u00f3 acompa\u00f1ar un corto trecho. Cuando llegamos a la esquina de su calle nos abrazamos intensamente. Me dijo al o\u00eddo que estaba a punto de saber si el enigma de la muerte llevaba a otro enigma o no.<\/p>\n<p>No supe que decir, solo la mir\u00e9 a los ojos nuevamente y esboc\u00e9 una leve y timorata sonrisa.<\/p>\n<p>Me pidi\u00f3 que no mirara hacia atr\u00e1s cuando nos despidi\u00e9ramos. As\u00ed lo hice, aunque segundos despu\u00e9s reaccion\u00e9.<\/p>\n<p>\u2013 No; no puede irse sola, apenas puede caminar. Se puede caer.<\/p>\n<p>Di inmediatamente la vuelta, dobl\u00e9 la esquina de su calle con la intenci\u00f3n de ver si pod\u00eda caminar y que, si le ocurr\u00eda algo podr\u00eda ayudarla.<\/p>\n<p>Pape no estaba en la acera, sal\u00ed a la calzada y tampoco, cruc\u00e9 de acera y no circulaba nadie. Hab\u00edan pasado pocos segundos, no le hab\u00eda dado tiempo a montar en un coche e irse. Sub\u00ed un trecho de Juan \u00c1lvarez de Mendizabal, su calle, la calle en la que nos hab\u00edamos despedido segundos antes, pero no estaba dentro de ning\u00fan coche, tampoco se hab\u00eda ca\u00eddo entre los veh\u00edculos aparcados. La busqu\u00e9 en un buen trecho de calle, hasta que llegu\u00e9 a su portal. No hab\u00eda luz alguna encendida que indicara que acabara de entrar alguien all\u00ed. Esper\u00e9, busqu\u00e9\u2026 Al fin, sorprendido, me fui.<\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente la llam\u00e9 por tel\u00e9fono. No me contest\u00f3 nadie. Lo hice durante varios d\u00edas sin obtener respuesta.<\/p>\n<p>Nunca m\u00e1s supe de Pape.<\/p>\n<p>En Reyes coincid\u00ed con mi cu\u00f1ada, en casa de la abuela, all\u00ed nos sol\u00edamos ver todos los a\u00f1os, cuando nos acerc\u00e1bamos a intercambiar los regalos de nuestros hijos. Le pregunt\u00e9 si recordaba a la mujer con la que hab\u00eda quedado en aquel restaurante de la Plaza de los Cubos, cuando nos vimos d\u00edas antes de las fiestas navide\u00f1as\u2026<\/p>\n<p>Ella no recordaba haberme visto, ni su hija, mi sobrina, tampoco recordaba nada de lo que yo dec\u00eda.<\/p>\n<p>El enigma sigue en mi cabeza. Nunca m\u00e1s supe de Pape, tampoco volv\u00ed a ver a Isa.<\/p>\n<p>Fue una digresi\u00f3n en mi hilo de vida, un acento o una interrogaci\u00f3n. Estoy seguro que el enigma de la muerte abre la ventana a m\u00e1s enigmas. Mi inconsciente no ha vuelto a percibir ning\u00fan otro hecho de esta u otras caracter\u00edsticas similares.<\/p>\n<p>\u00bfTuve yo algo que ver? Yo no me pregunto: \u00bfPor qu\u00e9?, sigo pregunt\u00e1ndome \u00bfD\u00f3nde?<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fue en la manifestaci\u00f3n de un primero de mayo, a mediados de los a\u00f1os noventa, hab\u00eda perdido en el barullo a ese amigo de juergas, reflexiones y solidaridades. Se escabull\u00f3 mientras saludaba a Isa, una antigua compa\u00f1era del m\u00e1ster que hab\u00eda acabado en enero, ella me present\u00f3 a la amiga con la que transitaba por las calles permitidas durante aquella manifestaci\u00f3n anual de trabajadores reivindicativos y sin esperanza. 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