{"id":30065,"date":"2026-05-02T11:51:29","date_gmt":"2026-05-02T09:51:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.prospereando.es\/?p=30065"},"modified":"2026-05-02T11:51:29","modified_gmt":"2026-05-02T09:51:29","slug":"el-regreso-silencioso-del-deficit-de-yodo-tiene-la-culpa-el-tipo-de-sal-que-consumimos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.prospereando.es\/index.php\/2026\/05\/02\/el-regreso-silencioso-del-deficit-de-yodo-tiene-la-culpa-el-tipo-de-sal-que-consumimos\/","title":{"rendered":"El regreso silencioso del d\u00e9ficit de yodo: \u00bftiene la culpa el tipo de sal que consumimos?"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"theconversation-article-title\">El d\u00e9ficit de yodo parece un problema del pasado, pero no lo es del todo, tal y como pon\u00eda de relieve la periodista cient\u00edfica Alice Klein <a href=\"https:\/\/www.newscientist.com\/article\/2520090-iodised-salt-has-become-uncool-but-many-of-us-need-to-eat-more-iodine\">en un art\u00edculo reciente de la revista <em>New Scientist<\/em><\/a>. Durante el siglo XX, la yodaci\u00f3n de la sal se convirti\u00f3 en una de las intervenciones de salud p\u00fablica m\u00e1s eficaces para prevenir trastornos por deficiencia de ese mineral, incluidos el <a href=\"https:\/\/medlineplus.gov\/spanish\/ency\/article\/001178.htm\">bocio<\/a> (agrandamiento de la gl\u00e1ndula tiroides) y da\u00f1os evitables en el desarrollo neurol\u00f3gico.<\/p>\n<div class=\"theconversation-article-body\">\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-30066 alignleft\" src=\"http:\/\/www.prospereando.es\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/sal-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/www.prospereando.es\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/sal-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.prospereando.es\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/sal.jpg 599w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>De hecho, la <a href=\"https:\/\/www.who.int\/tools\/elena\/interventions\/salt-iodization\">Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS)<\/a> sigue consider\u00e1ndola una estrategia segura y eficaz, y <a href=\"https:\/\/data.unicef.org\/topic\/nutrition\/iodine\">UNICEF<\/a> se\u00f1ala que contin\u00faa siendo la herramienta m\u00e1s utilizada para mejorar la ingesta de yodo en el mundo.<\/p>\n<p>Ese \u00e9xito, sin embargo, ha generado una paradoja: precisamente porque funcion\u00f3 tan bien, el yodo desapareci\u00f3 del debate p\u00fablico. Hoy, en varios pa\u00edses, vuelven a detectarse se\u00f1ales de ingesta insuficiente en determinados grupos, <a href=\"https:\/\/ods.od.nih.gov\/factsheets\/Iodine-HealthProfessional\">sobre todo en embarazadas, mujeres lactantes y personas con dietas restrictivas o mal planificadas<\/a>. No se trata de un retorno dram\u00e1tico de los cuadros m\u00e1s graves en todas partes, sino de un riesgo silencioso de carencia en contextos donde se ha relajado la atenci\u00f3n.<\/p>\n<h2>Qu\u00e9 hace el yodo en el cuerpo<\/h2>\n<p>El yodo es un <a href=\"https:\/\/www.frontiersin.org\/journals\/endocrinology\/articles\/10.3389\/fendo.2014.00040\/full\">micronutriente esencial<\/a> para la s\u00edntesis de tiroxina (T4) y triyodotironina (T3), hormonas que regulan el metabolismo, el crecimiento y m\u00faltiples procesos fisiol\u00f3gicos. Su disponibilidad adecuada durante la <a href=\"https:\/\/ec.bioscientifica.com\/view\/journals\/ec\/10\/7\/EC-21-0088.xml\">gestaci\u00f3n<\/a> y la primera infancia resulta especialmente importante para el desarrollo normal del sistema nervioso central y para la maduraci\u00f3n cerebral temprana.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, <a href=\"https:\/\/academic.oup.com\/jcem\/article\/109\/3\/e1290\/7329861\">los requerimientos aumentan durante el embarazo y la lactancia<\/a> debido al incremento de la producci\u00f3n materna de hormonas tiroideas, la mayor eliminaci\u00f3n renal de yodo y la transferencia de ese mineral al feto y al lactante.<\/p>\n<h2>Por qu\u00e9 podr\u00eda estar reapareciendo el problema<\/h2>\n<p>La cuesti\u00f3n no es que la poblaci\u00f3n haya dejado de consumir sal, sino que ha cambiado qu\u00e9 tipo de sal consume y de d\u00f3nde procede el sodio de la dieta. En los \u00faltimos a\u00f1os, <a href=\"https:\/\/www.mdpi.com\/2072-6643\/8\/7\/434\">la sal yodada ha sido desplazada en muchos hogares <\/a> por sales \u201cgourmet\u201d o \u201cnaturales\u201d, como la sal marina, la sal rosa del Himalaya, las escamas o la sal kosher, que a menudo se perciben como m\u00e1s saludables o sofisticadas, aunque no siempre est\u00e9n yodadas.<\/p>\n<p>La enriquecida tiene, en cierto modo, un problema de imagen: frente al prestigio culinario de sus rivales de moda, ha quedado asociada a un producto corriente, casi anticuado.<\/p>\n<p>A ello se suma que una gran proporci\u00f3n del sodio ingerido procede hoy de <a href=\"https:\/\/theconversation.com\/el-exceso-de-sal-sigue-llenando-nuestras-mesas-los-alimentos-procesados-suspenden-ante-la-oms-272472\">alimentos procesados y ultraprocesados<\/a>, en los que la presencia de sal yodada no est\u00e1 garantizada. La OMS ha insistido en que las\u00a0pol\u00edticas de reducci\u00f3n de sodio y de yodaci\u00f3n de la sal <a href=\"https:\/\/theconversation.com\/reducir-la-sal-de-nuestra-dieta-a-la-mitad-salvaria-millones-de-vidas-168953\">deben coordinarse precisamente por esta raz\u00f3n<\/a>.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n ha cambiado la composici\u00f3n de muchas dietas. El yodo se encuentra de forma natural sobre todo en alimentos marinos, en algunos l\u00e1cteos y en huevos, aunque su contenido puede variar mucho seg\u00fan el entorno y el sistema alimentario. Cuando una persona reduce o elimina varias de esas fuentes a la vez, y adem\u00e1s no utiliza sal yodada o alimentos fortificados, el riesgo de ingesta insuficiente aumenta.<\/p>\n<p>El resultado es una paradoja: un micronutriente b\u00e1sico, barato y eficaz ha perdido visibilidad justo cuando ciertos grupos vuelven a correr riesgo de no consumir suficiente yodo.<\/p>\n<h2>El caso de las dietas basadas en plantas<\/h2>\n<p>Las dietas vegetarianas y veganas pueden ser saludables, pero nuestro protagonista es uno de los nutrientes\u00a0que requieren m\u00e1s atenci\u00f3n en su planificaci\u00f3n. Una revisi\u00f3n reciente publicada en <a href=\"https:\/\/www.cambridge.org\/core\/journals\/british-journal-of-nutrition\/article\/iodine-and-plantbased-diets-a-narrative-review-and-calculation-of-iodine-content\/C210CB10F93D96322422ADF626E782DB\"><em>British Journal of Nutrition<\/em><\/a> concluy\u00f3 que quienes siguen patrones nutricionales estrictamente vegetales, especialmente veganos, pueden tener dificultades para alcanzar las recomendaciones de yodo solo a partir de los alimentos.<\/p>\n<p>Esto no significa que una dieta vegetal sea deficiente por definici\u00f3n. Supone algo m\u00e1s simple: igual que ya se habla con naturalidad de la vitamina B12, el yodo deber\u00eda incorporarse a la conversaci\u00f3n nutricional cuando se reduce el <a href=\"https:\/\/www.cambridge.org\/core\/journals\/british-journal-of-nutrition\/article\/iodine-fortification-of-plantbased-dairy-and-fish-alternatives-the-effect-of-substitution-on-iodine-intake-based-on-a-market-survey-in-the-uk\/5D5E036623D53B2F09D1918CCB0B7B19\">consumo de pescado o l\u00e1cteos<\/a>, o cuando se sustituyen productos convencionales por alternativas vegetales no fortificadas.<\/p>\n<h2>Embarazo y lactancia: el punto m\u00e1s sensible<\/h2>\n<p>Si hay un momento en el que el yodo merece especial atenci\u00f3n, es el embarazo. La evidencia es robusta respecto a que el d\u00e9ficit grave del micronutriente puede afectar al desarrollo fetal y a la funci\u00f3n tiroidea, y\u00a0por eso los organismos internacionales utilizan puntos de corte espec\u00edficos para valorar el estado de yodo en embarazadas. El Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos recoge que <a href=\"https:\/\/ods.od.nih.gov\/factsheets\/Iodine-HealthProfessional\/\">una concentraci\u00f3n urinaria de 150\u2013249 microgramos por litro 150 (\u03bcg\/L) en gestantes se considera adecuada a nivel poblacional<\/a>.<\/p>\n<p>Ahora bien, conviene matizar el debate. La preocupaci\u00f3n por la insuficiencia leve o moderada es leg\u00edtima, pero la evidencia sobre los beneficios cognitivos de suplementar a todas las gestantes en contextos de d\u00e9ficit leve no siempre resulta concluyente. Revisiones y ensayos han se\u00f1alado que, aunque existe preocupaci\u00f3n biol\u00f3gica plausible y algunos estudios sugieren una asociaci\u00f3n con peores resultados infantiles, <a href=\"https:\/\/www.thyroid.org\/ata-statement-on-the-potential-risks-of-excess-iodine-ingestion-and-exposure\">los ensayos controlados no han mostrado de forma uniforme mejoras claras en el neurodesarrollo<\/a>.<\/p>\n<p>Aun as\u00ed, varias sociedades cient\u00edficas han optado por una postura prudente. Por ejemplo, la <a href=\"https:\/\/www.thyroid.org\/ata-statement-on-the-potential-risks-of-excess-iodine-ingestion-and-exposure\">Asociaci\u00f3n Americana de Tiroides<\/a> recomienda que las mujeres en preconcepci\u00f3n, embarazo y lactancia reciban 150 \u03bcg diarios de yodo en suplementos prenatales o multivitam\u00ednicos, normalmente en forma de yoduro pot\u00e1sico, para ayudar a cubrir unas necesidades aumentadas.<\/p>\n<h2>El error m\u00e1s com\u00fan: pensar que la soluci\u00f3n es \u201ctomar m\u00e1s sal\u201d<\/h2>\n<p>Aqu\u00ed hace falta hacer una precisi\u00f3n importante. Defender la sal yodada no equivale a aconsejar un mayor\u00a0consumo de sal. La <a href=\"https:\/\/www.who.int\/publications\/i\/item\/9789240053717\">OMS mantiene la recomendaci\u00f3n<\/a> de reducir la ingesta de sodio por su relaci\u00f3n con hipertensi\u00f3n y enfermedad cardiovascular. La clave de salud p\u00fablica no es \u201cm\u00e1s sal\u201d, sino menos, pero yodada. De hecho, la misma OMS ha subrayado que la reducci\u00f3n de este condimento y la fortificaci\u00f3n con yodo son pol\u00edticas compatibles si se ajusta adecuadamente la concentraci\u00f3n del mineral y si la fortificaci\u00f3n abarca tambi\u00e9n la sal utilizada por la industria alimentaria.<\/p>\n<p>Este punto es central porque evita dos errores frecuentes: convertir el asunto en una defensa nost\u00e1lgica de la sal de mesa o, en el extremo opuesto, asumir que cualquier reducci\u00f3n del sodio resolver\u00e1 autom\u00e1ticamente todos los problemas de salud sin consecuencias nutricionales. El equilibrio correcto es combinar prevenci\u00f3n cardiovascular y prevenci\u00f3n de la deficiencia de yodo., Catedr\u00e1tico de Nutrici\u00f3n y Bromatolog\u00eda del Departamento de Medicina Preventiva y Salud P\u00fablica, <em><a href=\"https:\/\/theconversation.com\/institutions\/universitat-de-valencia-3514\">Universitat de Val\u00e8ncia<\/a><\/em><\/p>\n<p>Este art\u00edculo fue publicado originalmente en <a href=\"https:\/\/theconversation.com\">The Conversation<\/a>.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; El d\u00e9ficit de yodo parece un problema del pasado, pero no lo es del todo, tal y como pon\u00eda de relieve la periodista cient\u00edfica Alice Klein en un art\u00edculo reciente de la revista New Scientist. 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