{"id":29704,"date":"2026-03-18T14:45:40","date_gmt":"2026-03-18T13:45:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.prospereando.es\/?p=29704"},"modified":"2026-03-27T12:13:41","modified_gmt":"2026-03-27T11:13:41","slug":"por-que-cuando-nos-hacemos-mayores-el-sueno-se-vuelve-mas-ligero-y-como-repercute-en-la-salud","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.prospereando.es\/index.php\/2026\/03\/18\/por-que-cuando-nos-hacemos-mayores-el-sueno-se-vuelve-mas-ligero-y-como-repercute-en-la-salud\/","title":{"rendered":"Cuando nos hacemos mayores el sue\u00f1o se vuelve m\u00e1s ligero y repercute en la salud"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_29706\" aria-describedby=\"caption-attachment-29706\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-29706\" src=\"http:\/\/www.prospereando.es\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/sueno-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/www.prospereando.es\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/sueno-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.prospereando.es\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/sueno-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/www.prospereando.es\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/sueno-768x512.jpg 768w, https:\/\/www.prospereando.es\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/sueno-1536x1024.jpg 1536w, https:\/\/www.prospereando.es\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/sueno-2048x1365.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-29706\" class=\"wp-caption-text\">imagen: Freepik<\/figcaption><\/figure>\n<p>Con la edad, el sue\u00f1o cambia y cuesta m\u00e1s conciliar el sue\u00f1o. Pero no es que se necesite dormir menos horas, la evidencia cient\u00edfica muestra que las personas mayores tienen una menor capacidad para generar un sue\u00f1o profundo y continuo.<\/p>\n<p>Con el paso de los a\u00f1os, es normal notar que nuestro sue\u00f1o cambia. Dormimos menos horas, nos despertamos m\u00e1s durante la noche y nos cuesta m\u00e1s conciliar el sue\u00f1o. De hecho, existe una idea generalizada de que las personas mayores necesitan menos descanso nocturno.<\/p>\n<p>Sin embargo,\u00a0<a href=\"https:\/\/pmc.ncbi.nlm.nih.gov\/articles\/PMC5810920\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">la evidencia cient\u00edfica<\/a>\u00a0sugiere que el problema no es una menor necesidad, sino una <strong>menor capacidad para generar un sue\u00f1o profundo<\/strong> y continuo. El cerebro envejecido contin\u00faa necesitando descansar, pero le cuesta m\u00e1s hacerlo bien. Sigue \u201cdurmiendo\u201d, pero lo hace de forma m\u00e1s superficial. Es como si el interruptor que mantiene el sue\u00f1o estable perdiera firmeza con el paso del tiempo.<\/p>\n<h2><strong>Qu\u00e9 ocurre en el cerebro\u00a0<\/strong><\/h2>\n<p>Uno de los principales factores del peor descanso con el avance de la edad es la\u00a0<strong><a href=\"https:\/\/theconversation.com\/como-desarrollar-una-buena-reserva-cognitiva-para-envejecer-mejor-171853\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">p\u00e9rdida de estabilidad del sistema que regula el sue\u00f1o y la vigilia<\/a><\/strong>. En el cerebro joven, este sistema funciona como un interruptor firme: o estamos despiertos o estamos dormidos. Seg\u00fan cumplimos a\u00f1os, algunas neuronas encargadas de promover y mantener el sue\u00f1o se van perdiendo, y otras que sostienen la vigilia tambi\u00e9n se debilitan. Como consecuencia, el cerebro cambia de estado con mayor facilidad, lo que favorece un sue\u00f1o m\u00e1s ligero y fragmentado.<\/p>\n<p>A esto se suma el envejecimiento del reloj biol\u00f3gico. El\u00a0<strong><a href=\"https:\/\/www.cun.es\/diccionario-medico\/terminos\/nucleo-supraquiasmatico\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00facleo supraquiasm\u00e1tico<\/a><\/strong>, un grupo de neuronas que coordina los ritmos circadianos de todo el organismo, sigue funcionando, pero el d\u00eda se vuelve m\u00e1s corto y se adelanta, y adem\u00e1s su se\u00f1al se\u00a0<a href=\"https:\/\/pubmed.ncbi.nlm.nih.gov\/40866744\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">vuelve menos intensa<\/a>. Esto favorece que las personas mayores tiendan a dormirse y despertarse antes y explica por qu\u00e9 el sue\u00f1o nocturno es menos consolidado y m\u00e1s sensible a est\u00edmulos externos, al tiempo que aumenta la somnolencia durante el d\u00eda. El cerebro recibe una se\u00f1al menos clara de cu\u00e1ndo debe dormir y cu\u00e1ndo mantenerse despierto.<\/p>\n<div class=\"texto_destacado_central\">\n<div class=\"modulo-cita\">\n<div class=\"quote-after\">Otro cambio importante afecta a la llamada\u00a0<a href=\"https:\/\/pubmed.ncbi.nlm.nih.gov\/26545247\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>presi\u00f3n de sue\u00f1o<\/strong><\/a>, que se acumula a lo largo del d\u00eda y nos empuja a dormir por la noche, y que depende en parte de una sustancia conocida\u00a0<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Adenosina\" target=\"_self\">como adenosina<\/a>. En el envejecimiento, el cerebro sigue acumulando cansancio, pero responde peor a esa se\u00f1al. Aunque la necesidad de dormir sigue existiendo, le cuesta m\u00e1s traducirse en un sue\u00f1o profundo y continuo.<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>Adem\u00e1s, dicho sue\u00f1o profundo, fundamental para la recuperaci\u00f3n cerebral, tambi\u00e9n se ve directamente afectado por los cambios estructurales del cerebro. Esta fase del sue\u00f1o se genera sobre todo en regiones frontales, que con la edad <strong>pierden grosor y conexiones<\/strong>. Como resultado,\u00a0<a href=\"https:\/\/pubmed.ncbi.nlm.nih.gov\/40992892\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">las ondas cerebrales lentas que caracterizan el sue\u00f1o profundo se vuelven m\u00e1s d\u00e9biles y menos frecuentes<\/a>\u00a0\u2013especialmente al inicio de la noche\u2013, cuando antes eran m\u00e1s abundantes.<\/p>\n<p>Durante el sue\u00f1o, el cerebro tambi\u00e9n emite se\u00f1ales breves que ayudan a <strong>consolidar los recuerdos del d\u00eda<\/strong>. Con el envejecimiento, esas se\u00f1ales disminuyen y se coordinan\u00a0<a href=\"https:\/\/pubmed.ncbi.nlm.nih.gov\/29249289\/\" target=\"_self\">peor con el sue\u00f1o profundo<\/a>. Esto contribuye a que el aprendizaje y la memoria se vuelvan menos eficientes, incluso en personas mayores sanas.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, el envejecimiento afecta a las conexiones que permiten que las distintas regiones del cerebro trabajen de forma sincronizada durante la noche. Aunque las neuronas que generan el sue\u00f1o sigan presentes, sus se\u00f1ales se propagan peor. El resultado es un sue\u00f1o menos profundo, m\u00e1s fragmentado y\u00a0menos reparador.<\/p>\n<p>Es importante destacar que, aunque el sue\u00f1o del anciano sano es m\u00e1s fr\u00e1gil, estos cambios no implican necesariamente problemas cognitivos, sino que se consideran parte del envejecimiento fisiol\u00f3gico del cerebro.<\/p>\n<h2><strong>No todo es biolog\u00eda<\/strong><\/h2>\n<p>A estos cambios biol\u00f3gicos se suman factores no estrictamente cerebrales que influyen de forma decisiva en el sue\u00f1o de la persona anciana y que, a menudo, interact\u00faan con los mecanismos neurobiol\u00f3gicos ya descritos. La <strong>p\u00e9rdida de rutinas diarias<\/strong>, como horarios laborales regulares,\u00a0actividad f\u00edsica\u00a0estructurada o exposici\u00f3n constante a la luz natural, debilita las se\u00f1ales externas que ayudan a sincronizar el reloj biol\u00f3gico, amplificando la fragmentaci\u00f3n del sue\u00f1o.<\/p>\n<p>En esta \u00e9poca de la vida son m\u00e1s frecuentes los trastornos del sue\u00f1o como el insomnio y la\u00a0<a href=\"https:\/\/theconversation.com\/apnea-del-sueno-pequenos-ahogos-con-graves-consecuencias-190845\" target=\"_self\">apnea obstructiva del sue\u00f1o<\/a>\u00a0que van a fragmentarlo. Al mismo tiempo, una <strong>mayor carga de enfermedades cr\u00f3nicas<\/strong>, como el dolor persistente, las enfermedades cardiovasculares o respiratorias, y los trastornos\u00a0<a href=\"https:\/\/theconversation.com\/como-influye-el-estado-de-animo-en-la-salud-126788\" target=\"_self\">del estado de \u00e1nimo<\/a>, introducen despertares nocturnos adicionales y reduce la continuidad del descanso.<\/p>\n<p>A ello se a\u00f1ade el <strong>uso frecuente de f\u00e1rmacos<\/strong> que, aunque necesarios, pueden alterar la arquitectura del sue\u00f1o: desde hipn\u00f3ticos y ansiol\u00edticos que modifican el descanso profundo, hasta antidepresivos, betabloqueantes o diur\u00e9ticos que interfieren con el inicio, la estabilidad o la continuidad del sue\u00f1o.<\/p>\n<p>En conjunto, estos factores act\u00faan como moduladores que no explican por s\u00ed solos el envejecimiento del sue\u00f1o, pero s\u00ed pueden intensificarlo y hacerlo cl\u00ednicamente relevante cuando se superponen a un cerebro ya m\u00e1s vulnerable.<\/p>\n<h2><strong>Cuando el sue\u00f1o deja de ser \u201cnormal\u201d<\/strong><\/h2>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os se ha acumulado una evidencia creciente sobre los efectos nocivos de la privaci\u00f3n de sue\u00f1o y de los\u00a0<a href=\"https:\/\/pubmed.ncbi.nlm.nih.gov\/40086297\/\" target=\"_self\">trastornos del sue\u00f1o en la salud cerebral<\/a>. Dormir mal no solo se asocia a peor rendimiento cognitivo a corto plazo, sino tambi\u00e9n a un <strong>mayor riesgo de deterioro cognitivo<\/strong> y demencia a largo plazo.<\/p>\n<p>Este creciente inter\u00e9s ha puesto el foco en el sue\u00f1o de las personas mayores, una etapa de la vida en la que el descanso cambia de forma casi universal. Sin embargo, uno de los mayores retos actuales es trazar una l\u00ednea clara entre los cambios del sue\u00f1o que forman parte del envejecimiento normal, sin consecuencias negativas f\u00edsicas o mentales, y aquellos que pueden constituir una <strong>manifestaci\u00f3n temprana de procesos neurodegenerativos<\/strong> a\u00fan subcl\u00ednicos.<\/p>\n<p>Ante una persona que con la edad comienza a percibir empeoramiento de las caracter\u00edsticas de su sue\u00f1o (m\u00e1s despertares, m\u00e1s superficial, etc), <strong>no existen biomarcadores<\/strong> que permitan determinar si son cambios esperables normales con la edad o efectivamente se trata de una manifestaci\u00f3n de procesos neurodegenerativos.<\/p>\n<p>Aunque es normal que el sue\u00f1o se vuelva m\u00e1s ligero con la edad, algunos cambios van m\u00e1s all\u00e1 de lo esperable y pueden indicar un\u00a0envejecimiento cerebral\u00a0no saludable. Uno de los principales signos de alerta es una <strong>fragmentaci\u00f3n marcada y progresiva del sue\u00f1o<\/strong>, con m\u00faltiples despertares nocturnos prolongados y una sensaci\u00f3n persistente de descanso no reparador, incluso cuando el tiempo total\u00a0<a href=\"https:\/\/pubmed.ncbi.nlm.nih.gov\/30661858\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">en cama es adecuado<\/a>. A diferencia del envejecimiento normal, en estos casos el sue\u00f1o pierde estabilidad y continuidad.<\/p>\n<p>Otro signo relevante es la aparici\u00f3n o el empeoramiento r\u00e1pido de\u00a0<a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/abs\/pii\/S0304541223000367\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>somnolencia diurna excesiva<\/strong>,<\/a>\u00a0especialmente cuando interfiere con la actividad cotidiana o aparece de forma desproporcionada respecto a las horas dormidas. Este patr\u00f3n sugiere una p\u00e9rdida de la capacidad del sue\u00f1o para cumplir su funci\u00f3n restauradora.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista neurocognitivo, resulta especialmente preocupante la coexistencia de alteraciones del sue\u00f1o con cambios cognitivos sutiles, como <strong>dificultades recientes de memoria<\/strong>, atenci\u00f3n o aprendizaje, aunque todav\u00eda no cumplan criterios de deterioro cognitivo.\u00a0<a href=\"https:\/\/pubmed.ncbi.nlm.nih.gov\/41081870\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">La investigaci\u00f3n<\/a>\u00a0indica que esta combinaci\u00f3n puede reflejar procesos neurodegenerativos incipientes.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se consideran se\u00f1ales de alarma los cambios cualitativos del sue\u00f1o, m\u00e1s que su simple acortamiento: desaparici\u00f3n casi completa del sue\u00f1o profundo, reducci\u00f3n clara del sue\u00f1o REM o una\u00a0<strong><a href=\"https:\/\/www.nhlbi.nih.gov\/es\/salud\/sueno\/ciclo-sueno-vigilia\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">inversi\u00f3n progresiva del ritmo sue\u00f1o\u2013vigilia<\/a><\/strong>, con mayor actividad nocturna y somnolencia diurna. Estos patrones no son t\u00edpicos del envejecimiento sano.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, merece atenci\u00f3n la\u00a0<a href=\"https:\/\/theconversation.com\/abusamos-de-los-somniferos-182443\" target=\"_self\">necesidad creciente de hipn\u00f3ticos<\/a>\u00a0o sedantes para dormir, as\u00ed como la p\u00e9rdida brusca de eficacia de tratamientos que antes s\u00ed funcionaban. En estos casos, el problema no suele ser solo de insomnio, sino de una <strong>alteraci\u00f3n subyacente de los mecanismos cerebrales del sue\u00f1o<\/strong>. Todos estos signos no permiten por s\u00ed solos diagnosticar una\u00a0enfermedad neurodegenerativa, pero s\u00ed se\u00f1alan la conveniencia de evaluar el sue\u00f1o como un posible marcador temprano de riesgo, especialmente cuando los cambios son recientes, progresivos y se asocian a alteraciones cognitivas.<\/p>\n<div class=\"contenido_destacado\">\n<p><strong>Elena Urrestarazu Bolumburu<\/strong> es responsable de la Unidad del Sue\u00f1o\u00a0de la Universidad de Navarra.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con la edad, el sue\u00f1o cambia y cuesta m\u00e1s conciliar el sue\u00f1o. Pero no es que se necesite dormir menos horas, la evidencia cient\u00edfica muestra que las personas mayores tienen una menor capacidad para generar un sue\u00f1o profundo y continuo. Con el paso de los a\u00f1os, es normal notar que nuestro sue\u00f1o cambia. Dormimos menos horas, nos despertamos m\u00e1s durante la noche y nos cuesta m\u00e1s conciliar el sue\u00f1o. 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