{"id":28356,"date":"2025-09-29T21:14:35","date_gmt":"2025-09-29T19:14:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.prospereando.es\/?p=28356"},"modified":"2025-09-29T21:14:35","modified_gmt":"2025-09-29T19:14:35","slug":"anoranzas-de-ninez-y-juventud-mis-viajes-en-tren","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.prospereando.es\/index.php\/2025\/09\/29\/anoranzas-de-ninez-y-juventud-mis-viajes-en-tren\/","title":{"rendered":"A\u00f1oranzas de ni\u00f1ez y juventud. Mis viajes en tren"},"content":{"rendered":"<p align=\"JUSTIFY\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-28357 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.prospereando.es\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/tren_de_la_fresa_2022-1-300x152.jpg\" alt=\"\" width=\"642\" height=\"325\" srcset=\"https:\/\/www.prospereando.es\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/tren_de_la_fresa_2022-1-300x152.jpg 300w, https:\/\/www.prospereando.es\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/tren_de_la_fresa_2022-1.jpg 660w\" sizes=\"auto, (max-width: 642px) 100vw, 642px\" \/><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Son las siete y media de la ma\u00f1ana, la gente fluye en masa por el vest\u00edbulo de una moderna estaci\u00f3n de ferrocarril, se les ve con prisa, en una carrera contrarreloj, con caras como si se fuera a acabar el mundo. Rostros que reflejan la velocidad y el v\u00e9rtigo de la vida en una gran urbe. Nadie mira los paneles indicativos, no hay duda que en la inmensa mayor\u00eda de los casos, todo esto no deja de ser su rutina diaria, la mente puede estar en otro lugar, pero el cuerpo y los pies act\u00faan como un aut\u00f3mata, pues saben perfectamente a donde se tienen que dirigir. No hay tiempo que perder, cualquier despiste puede suponer no enlazar con cualquier otro medio de transporte para llegar a su destino: trabajo, estudios\u2026. Otros miran los paneles de informaci\u00f3n para ver cuando salen sus trenes. Anuncian por megafon\u00eda la informaci\u00f3n de infinidad de trenes de cercan\u00edas y la salida de varios trenes de largo recorrido, el AVE a Galicia, Asturias, Santander, Ir\u00fan, Barcelona.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Hac\u00eda much\u00edsimo tiempo que no pisaba esta estaci\u00f3n. Mientras voy buscando el and\u00e9n del tren que tengo que tomar, me desplazo observando la transformaci\u00f3n que ha sufrido. Intento hacer memoria de la \u00faltima vez que hab\u00eda estado en ella y no consigo recordarlo con seguridad. Dudo si fue una vez que me dirig\u00ed a Le\u00f3n por un asunto familiar o, por el contrario, fue la vez que tuve que ir a Reinosa, en esa ocasi\u00f3n un tema profesional requer\u00eda all\u00ed mi presencia. -Si, fue esa la \u00faltima vez- pienso, no sin cierta vacilaci\u00f3n, cuando tuve que tramitar un asunto de mi despacho ante la notar\u00eda de esa bella poblaci\u00f3n c\u00e1ntabra, donde el frio que hace en su estaci\u00f3n no tiene que envidiar nada a cualquiera de la estepa siberiana.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Sin embargo, esta ocasi\u00f3n es diferente, me dirijo a coger un Alvia direcci\u00f3n Ir\u00fan, pues mi destino es un peque\u00f1o pueblecito del interior de Gipuzkoa, tengo intenci\u00f3n de pasar unos d\u00edas de asueto en un caser\u00edo en las estribaciones de la sierra de Aizkorri-Aratz. En todo este viaje hay mucho de prescripci\u00f3n facultativa, no pod\u00eda seguir con este ritmo, es el momento de echar el freno antes de descarrilar. El viaje se me antoja largo, pero para ello voy pertrechado de lectura m\u00e1s que suficiente para colmar las necesidades de mis pr\u00f3ximos d\u00edas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Me encuentro buscando mi tren en el panel informativo, cuando mi mente, de forma repentina, inicia un viaje al pasado para bombardearme con recuerdos que estaban \u00edntimamente relacionados con mi ni\u00f1ez, juventud, y con viajar en este medio de locomoci\u00f3n. Mientras me dirijo al and\u00e9n donde est\u00e1 estacionado el tren que tengo que tomar, me voy sumergiendo en los recuerdos que me vienen a la cabeza, im\u00e1genes y momentos que tengo grabados en mi retina. En mi caso, siempre he pensado que es imposible que desaparezcan de ese imaginario disco duro que tenemos en nuestras mentes, por mucho que este se encuentre un tanto obsoleto por el paso de los a\u00f1os y, tengo que decir, que algunos de esos recuerdos los atesoro como oro en pa\u00f1o, pues me traen gratos momentos, como es el que me ocupar\u00e1 en las siguientes l\u00edneas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">All\u00e1 por el final de la d\u00e9cada de los sesenta del siglo pasado, muchas familias ya empezaban a adquirir un coche, todav\u00eda no era un bien extendido en todas capas de la sociedad, pero se empezaba a vislumbrar que en pocos a\u00f1os se popularizar\u00eda, como as\u00ed fue; pasar\u00eda de ser un art\u00edculo de lujo a convertirse en un miembro m\u00e1s de las mismas. Pero siempre se encuentran excepciones, como no pod\u00eda ser de otra forma, y una de ellas era la m\u00eda.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Mi aita, un sabio, que iba a contracorriente de muchas de las modas que se iban popularizando, no dud\u00f3 ni un instante, huy\u00f3 del coche como de la peste y ni se le pas\u00f3 por su despoblada y canosa cabeza el sacarse el carnet de conducir. Y para qu\u00e9, habiendo alternativas tan excelentes como el transporte p\u00fablico.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">A finales de los a\u00f1os sesenta, cuando empezaba a tener consciencia de mi existencia, recuerdo que en mi casa cuando se iba a realizar un viaje no surg\u00edan dudas acerca de cu\u00e1l ser\u00eda nuestro destino, no era necesario hacer un sudoku, pues nuestros viajes, que se produc\u00edan en los periodos vacacionales no necesitaban ning\u00fan tipo de programaci\u00f3n, consist\u00edan, como el de una grand\u00edsima parte de las familias, en viajar a los lugares de procedencia: en mi caso al pueblo, que para uno que era cr\u00edo, no dejaba de ser algo fant\u00e1stico. Dejar la gran ciudad para ir a un lugar donde exist\u00eda la libertad.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En lo referente al desplazamiento tampoco surg\u00edan dudas, se realizar\u00eda en tren, y para m\u00ed, encantado de la vida, supon\u00eda toda una aventura, un compendio de emociones que se empezaban a vivir desde los d\u00edas previos a la partida: los preparativos para las vacaciones, la compra de los billetes, el llenar las maletas de un sinf\u00edn de cosas, que qui\u00e9n sabe si ser\u00edan necesarias para un largo verano. Todo era poco. El d\u00eda de la partida era un momento irrepetible, pues todo lo que el viaje conllevaba era un c\u00famulo de nervios, inquietudes y experiencias.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En aquella \u00e9poca los trenes no eran como el que estoy a punto de tomar para iniciar mi viaje, cualquier parecido era pura coincidencia. Y ni que decir tiene que mi familia no viajaba en los nuevos ferrocarriles que en aquella \u00e9poca ya recorr\u00edan la red ferroviaria. Nuestro viaje era de lo m\u00e1s modesto, propio de una familia humilde, era en uno de esos expresos de longitud interminable, que tardaban una eternidad en llegar a su destino y que en muchas ocasiones se deten\u00edan en el lugar m\u00e1s insospechado: desde pararse en una estaci\u00f3n de lo m\u00e1s rec\u00f3ndita, hasta en medio del campo, sin saber muy bien a qu\u00e9 se deb\u00edan dichas paradas, pero en el compartimento, siempre surg\u00eda la voz de alguien, que sentenciaba: tiene que dar paso al talgo que tiene preferencia, y ah\u00ed quedaban disipadas todas las dudas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">De estos viajes los recuerdos var\u00edan, en funci\u00f3n de si era crio o adolescente. Siendo un imp\u00faber viajaba con mis aitas, pero siendo adolescente, en muchas ocasiones lo realizaba s\u00f3lo, lo que en mi caso me daba pie para sentirme importante, pues no era tonter\u00eda el realizar solo un viaje de esas caracter\u00edsticas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Pero volvamos al viaje y sus preparativos. Una vez que los aitas ya hab\u00edan decidido cuando pondr\u00edamos rumbo a nuestra segunda casa, y con los billetes a buen recaudo, empezaba una labor fren\u00e9tica para que estuviese todo a punto el d\u00eda que realiz\u00e1semos la partida y no se olvidase nada, no pod\u00eda haber margen de error. Pero dentro de esos preparativos, hab\u00eda uno que era fundamental, que no era otro que la comida para el viaje. Para m\u00ed era como una fiesta, mejor que ir a comer a un restaurante con muchas estrellas Michel\u00edn. Mi ama se esmeraba en que no faltase de nada; la tortilla de patatas, con cebolla, por si a alguno le surg\u00eda la duda, y de la cual ya hab\u00eda avisado que deseaba una porci\u00f3n importante, filetes empanados, pimientos fritos de acompa\u00f1amiento y en mi caso un refresco. La verdad es que el d\u00eda sol\u00eda prometer.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Cuando era chaval, recuerdo que ped\u00eda que me comprasen alg\u00fan tebeo, algo fundamental, porque durante el viaje habr\u00eda tiempo para todo, hasta para quedarse dormido y caer en un cierto sopor porque aquello se hac\u00eda interminable.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Acabo de llegar al and\u00e9n donde se encuentra el Alvia que tengo que tomar; paso un control de seguridad y me dispongo a buscar la puerta por la que tengo que acceder a mi asiento. Ando un tanto despistado, no es otra cosa que la falta de costumbre a la hora de usar este medio de locomoci\u00f3n, pero toda esta situaci\u00f3n queda disipada en un breve espacio de tiempo, gracias al personal que hay en cada una de las puertas de acceso al tren y en su labor de ayudar a los viajeros que como yo, andan algo perdidos. Esto es unas de las modernidades que no exist\u00edan d\u00e9cadas atr\u00e1s.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Cuando me dispongo a entrar al tren, observo como unos empleados se encargan de introducir por las puertas de acceso a algunas personas con movilidad reducida y es en ese preciso momento cuando me doy cuenta que el acceso al tren est\u00e1 a la altura del and\u00e9n, cosa curiosa, pues en las anteriores ocasiones que hab\u00eda viajado en un tren similar no me hab\u00eda percatado de este detalle. Todo esto hace que mi memoria vuelva a retrotraerse en el tiempo y me vienen a la mente los trenes en los que viajaba en mi ni\u00f1ez y juventud.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Guardo un recuerdo imborrable de los vagones. Eran de un color verde por fuera, y si no recuero mal, para ascender al tren, el viajero ten\u00eda que sortear tres pelda\u00f1os altos, que en el caso de las personas mayores supon\u00eda una dificultad a\u00f1adida, hasta el punto de tener que ser ayudadas tanto a la entrada como a la salida del tren. Y al subir, uno se encontraba con la puerta de un aseo diminuto y otra de cristal que daba acceso a un pasillo situado en uno de los lados del vag\u00f3n, y que lo recorr\u00eda de un extremo a otro. A un lado del pasillo estaban los ventanales que en aquella \u00e9poca se pod\u00eda abrir parcialmente; al otro lado, si uno iba avanzando, se topaba unas puertas corredizas que daban acceso a cada uno de los compartimentos que ten\u00edan una capacidad para ocho viajeros, cuatro a cada lado, con unos asientos de un sky de color azul, un tanto basto y duro. Ni que decir tiene que me estoy refiriendo a los vagones de segunda clase, que era en los que viajaba mi familia. Se iba apretado, pero iba feliz. El ventanal que hab\u00eda en el compartimento, al igual que el que hab\u00eda en el pasillo, se pod\u00eda abrir, algo imprescindible en la \u00e9poca veraniega, pues esos trenes s\u00f3lo ten\u00edan calefacci\u00f3n cuando funcionaba, y el aire acondicionado sencillamente no exist\u00eda. La parte superior de los asientos estaba habilitada para colocar el equipaje. Los vagones de primera ten\u00edan algunas comodidades que no sol\u00edan pasarme inadvertidas, en vez de ocho pasajeros por compartimento, viajaban seis, lo que daba al habit\u00e1culo una mayor amplitud y comodidad y los asientos eran de una calidad superior, adem\u00e1s de estar enmoquetado todo ello.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">A lo largo del viaje, uno se pod\u00eda encontrar compa\u00f1eros de compartimento de toda condici\u00f3n y pelaje, lo cual daba un cierto colorido. En aquella \u00e9poca exist\u00eda el servicio militar, por lo que no era extra\u00f1o encontrarse algunos j\u00f3venes que volv\u00edan de permiso a sus hogares o, por el contrario, se dirig\u00edan a su destino. Como no pod\u00eda ser de otra forma, el clero era asiduo a viajar en el ferrocarril, y uno se pod\u00eda encontrar a la monja de turno, provista de sus h\u00e1bitos y sumergida en sus rezos con el rosario en la mano e impartiendo alguna que otra fil\u00edpica al personal. Una estampa de tono rancio t\u00edpica de la \u00e9poca, pero que no dejaba de tener su punto c\u00f3mico.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Tampoco pod\u00eda faltar el paisano que se montaba en alguna de las estaciones del recorrido, generalmente en alguna poblaci\u00f3n peque\u00f1a y que hac\u00eda acto de presencia en el compartimento cargado de bultos. Entre algunos de ellos sol\u00eda traer una caja con un elenco de productos de la tierra que no pasaba desapercibida. El bulto en cuesti\u00f3n desprend\u00eda una serie de aromas y fragancias que no era dif\u00edcil adivinar su contenido. Hoy ese buen hombre ser\u00eda acusado de traficar con colesterol en cantidades industriales, pero ese aroma a chorizo y panceta ahumada era su tarjeta de visita. El paisano en cuesti\u00f3n enseguida manifestaba que iba a visitar a alg\u00fan familiar y le llevaba algo del pueblo, pues la vida en la ciudad estaba muy <i>\u201cachuch\u00e1\u201d<\/i>. Cuando proced\u00eda a tomar su almuerzo no se andaba con rodeos, extra\u00eda un trozo hermoso de hogaza de pan y un trozo de chorizo o jam\u00f3n, que lo iba cortando poco a poco con una navaja desgastada por el uso. Humilde, pero con esa actitud de compartir lo poco que uno tiene, t\u00edpica de las gentes del mundo rural, en cuanto hab\u00eda sacado su almuerzo, ofrec\u00eda al resto del compartimento -Gustan-, a lo que todo el mundo agradec\u00eda el ofrecimiento que cort\u00e9smente era rechazado. Sol\u00eda fijarme en las facciones de las personas que viajaban en mi compartimento, y cuando hab\u00eda alguna persona que proced\u00eda del mundo rural me sol\u00eda quedar mirando el color de su tez, no pod\u00edan ocultar que en ese cuerpo hab\u00eda muchas horas de haber estado laborando a la intemperie, hiciera calor o frio, sol, lluvia o nieve, sufriendo las inclemencias del tiempo. Las manos de las gentes de campo, sin ser muy grandes, sol\u00edan ser m\u00e1s bien anchas y en ellas se sol\u00eda apreciar la rudeza de su trabajo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Una figura que nunca olvidar\u00e9 era la del interventor, con su traje azul y caracter\u00edstica gorra. Nada que ver con el personal que hab\u00eda visto hace unos momentos en el and\u00e9n, a la entrada del tren en el que me encuentro. Una de las im\u00e1genes que m\u00e1s me impactaba era cuando sol\u00eda aparecer acompa\u00f1ado de una pareja de la Polic\u00eda Armada. Entonces era muy peque\u00f1o, y eso de que un par de grises se paseasen por el vag\u00f3n me sol\u00eda generar un cierto desasosiego, supongo que como a m\u00e1s de uno. El interventor saludaba seg\u00fan procediese-buenos d\u00eda, los billetes por favor-, sol\u00eda pedirlos de forma un tanto seca, en algunos casos con cara de pocos amigos. Probablemente la compa\u00f1\u00eda que llevaba no fuese de su agrado. En algunas ocasiones los dos grises sol\u00edan solicitar la documentaci\u00f3n a algunos de los pasajeros. Viendo su aspecto, uno pod\u00eda pensar que los hab\u00edan hecho a todos con el mismo molde; sus facciones, adornadas en algunos casos con un bigote un tanto poblado. Ten\u00eda la sensaci\u00f3n de que las personas que viajaban en mi compartimento los miraban con un cierto reparo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Est\u00e1 a punto de partir el tren que he tomado y decido empezar con la lectura de una novela que tengo la sensaci\u00f3n de que me ayudar\u00e1 a abstraerme de todo tipo de problemas. Me las promet\u00eda muy felices pues a mi lado no hab\u00eda nadie sentado, cuando en este instante se sienta junto a mi asiento un joven, bueno, no es que sea un joven en el sentido estricto de la palabra, pero, sin duda alguna, es bastante m\u00e1s joven que yo. Y no ha arrancado el tren, cuando observo at\u00f3nito como extrae su port\u00e1til de una mochila, lo enciende, se coloca unos auriculares, y sin perder un segundo se pone a aporrearlo. Estoy un tanto descolocado, pero bueno, supongo que ser\u00e1 algo moment\u00e1neo y se le pasar\u00eda ese \u00edmpetu laboral. Con un poco de suerte, mi compa\u00f1ero de viaje a los pocos minutos se relajar\u00e1, m\u00e1xime con el balanceo del tren y apagar\u00e1 su port\u00e1til. Pero no, mi capacidad de asombro todav\u00eda le queda un largo camino para que llegarse a su cenit.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Decido empezar la lectura que hab\u00eda previsto para ese momento, y \u00a1horror!, no hab\u00eda sido suficiente con soportar el machaqueo continuo del teclado de su port\u00e1til, cuando le escucho hablar a trav\u00e9s del ordenador. Con una cierta discreci\u00f3n, giro mi cabeza lo suficiente como para poder ver lo que aparec\u00eda en su pantalla y veo como est\u00e1 dividida en cuadritos y en cada uno de ellos aparece la imagen de una persona. Tengo la sensaci\u00f3n de que todos ellos est\u00e1n participando en alguna reuni\u00f3n virtual o evento similar. La situaci\u00f3n me empezaba a superar, y las alternativas eran m\u00e1s bien escasas. Decido mirar por la ventanilla, pues mi asiento daba a ella y me pongo unos auriculares con la cuarta sinfon\u00eda de Mendelssohn. El paisaje que veo a trav\u00e9s de la ventanilla es la salida de esta macro estaci\u00f3n, un sinf\u00edn de v\u00edas y trenes estacionados en algunas de ellas, aunque este paisaje casi es mejor que el que se avecina pr\u00f3ximamente gracias a la voracidad especuladora que quiere convertirlo en decenas de hect\u00e1reas de hormig\u00f3n. Pero ante lo poco buc\u00f3lico del paisaje actual, empiezo a leer el libro que tengo entre mis manos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Llevo algo m\u00e1s de media hora leyendo y decido realizar un receso y al ver que mi compa\u00f1ero de asiento ha dejado de hablar al ordenador, me quito los auriculares. Respiro con cierto alivio, aunque contin\u00faa con ese movimiento acompasado de sus dedos ante las teclas de su port\u00e1til -Bueno- me digo -podr\u00e9 soportar ese ruido a lo largo del viaje, no es lo m\u00e1s agradable, pero qu\u00e9 le voy a hacer- y es en este instante cuando me doy cuenta que delante de m\u00ed asiento est\u00e1n sentados un grupo de personas, por lo que consigo ver, van cuatro personas sentadas alrededor de una peque\u00f1a mesa. Cada uno est\u00e1 con su respectivo port\u00e1til y est\u00e1n sumergidos en conversaciones que todas giran alrededor del mismo epicentro: el trabajo. De ellas se desprende no el grado de involucraci\u00f3n, sino su grado de dependencia, debe de ser la nueva droga que consumen muchos j\u00f3venes \u2013 que cansinos, parece que van a heredar la empresa \u00bfEsta gente no tiene otras cosas de las que hablar cuando viajan, aunque sea por temas laborales? -. Por su voz, me parece que estos s\u00ed que son jovencitos, y por sus comentarios, percibo el grado de involucraci\u00f3n que tienen y pienso -no me cabe ninguna duda, el sistema capitalista tiene la maquinaria engrasada-.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Toda esta situaci\u00f3n empieza a impacientarme. Este viaje que lo planifiqu\u00e9 en un espacio corto de tiempo, a instancias de un amigo m\u00e9dico que se puso lo suficientemente duro conmigo para que tomase la decisi\u00f3n de desconectar totalmente de mi trabajo, hasta el extremo de no encender mi m\u00f3vil durante todo este periodo que estuviese fuera de Madrid, y ahora me veo dentro de un tren en el que todo lo que tengo a mi alrededor no deja de tener una estrech\u00edsima relaci\u00f3n con el causante de mi situaci\u00f3n: el trabajo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Cierro los ojos, pero no puedo abstraerme de lo que me rodea, y me surge la duda met\u00f3dica; a ver si el desubicado soy yo, en una sociedad que ha evolucionado por unos derroteros muy alejados a mi forma, quiz\u00e1 un tanto peculiar, de ver el mundo. Pero pasados esos segundos de vacilaci\u00f3n, freno en seco mis pensamientos, aparco todas mis dudas y me digo a m\u00ed mismo -lo de estos j\u00f3venes no puede ser normal \u00bfqu\u00e9 educaci\u00f3n han recibido para llegar a esto?- pienso, no sin cierta pesadumbre, que esta sociedad de consumo ha logrado que hayan cambiado el orden de prioridades para sacrificarse de esta forma, para apostar todo a un \u00fanico n\u00famero, que no es otro que la gloria profesional para presentarlo como tarjeta de visita ante esta sociedad, como si no hubiera m\u00e1s cosas en la vida que nos pudiera producir grandes satisfacciones. Y todo ello en un breve espacio de tiempo, no m\u00e1s all\u00e1 de treinta o cuarenta a\u00f1os, que en la historia del Universo no deja de ser algo as\u00ed un abrir y cerrar de ojos en la vida de un ser humano. Eso s\u00ed, toda esta deriva qui\u00e9n sabe si con el tiempo, el div\u00e1n de un psic\u00f3logo sea el lugar m\u00e1s solicitado por estos jovenzuelos para poder buscar respuestas a toda esta vor\u00e1gine en la que se han sumergido.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En ese momento vuelven a aflorar mis recuerdos del pasado cuando viajaba en tren, y no me cabe la menor duda, aquellos viajes eran mucho m\u00e1s divertidos, aunque la visita del interventor en compa\u00f1\u00eda de dos grises generara un cierto desasosiego, aguantar el serm\u00f3n de la monja de turno fuera terriblemente aburrido o que el soldadito de turno contara sus historias de la puta mili. Pero todo ello, era mucho m\u00e1s agradable que ir en un tren que parece una oficina m\u00f3vil, en el que la mayor parte de las conversaciones versan sobre trabajo y en las que llegas a la conclusi\u00f3n que la mayor parte de las personas, sobre todo lo m\u00e1s j\u00f3venes, est\u00e1n abducidos por el sistema. Da la sensaci\u00f3n de que s\u00f3lo saben hablar de lo mismo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Vuelvo a retrotraer mi mente a mi infancia y adolescencia, y no me cabe duda, el tren de anta\u00f1o ser\u00eda inc\u00f3modo, lento, pero en \u00e9l viajaban personas, hab\u00eda m\u00e1s calidad humana y el reloj corr\u00eda de forma m\u00e1s pausada.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-28358 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.prospereando.es\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Vitoria_-_Estacion_tren_67-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"665\" height=\"443\" srcset=\"https:\/\/www.prospereando.es\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Vitoria_-_Estacion_tren_67-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.prospereando.es\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Vitoria_-_Estacion_tren_67.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 665px) 100vw, 665px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Son las siete y media de la ma\u00f1ana, la gente fluye en masa por el vest\u00edbulo de una moderna estaci\u00f3n de ferrocarril, se les ve con prisa, en una carrera contrarreloj, con caras como si se fuera a acabar el mundo.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":28357,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[20],"tags":[],"class_list":["post-28356","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion","sent_by-mikel-castrillo-urrejola"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.prospereando.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28356","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.prospereando.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.prospereando.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.prospereando.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.prospereando.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=28356"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.prospereando.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28356\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28359,"href":"https:\/\/www.prospereando.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28356\/revisions\/28359"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.prospereando.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/28357"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.prospereando.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=28356"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.prospereando.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=28356"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.prospereando.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=28356"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}