{"id":2770,"date":"2016-05-07T23:36:10","date_gmt":"2016-05-07T23:36:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.prospereando.es\/?p=2770"},"modified":"2016-05-08T00:34:27","modified_gmt":"2016-05-08T00:34:27","slug":"a-valerio-no-le-gustan-los-galgos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.prospereando.es\/index.php\/2016\/05\/07\/a-valerio-no-le-gustan-los-galgos\/","title":{"rendered":"A Valerio no le  gustan los galgos"},"content":{"rendered":"<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"360\" height=\"196\" src=\"http:\/\/www.prospereando.es\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/5751a.jpg\" class=\"alignleft size-medium\" id=\"wp-image-4030\" title=\"La celda\" alt=\"La celda\" srcset=\"https:\/\/www.prospereando.es\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/5751a.jpg 360w, https:\/\/www.prospereando.es\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/5751a-300x163.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px\" \/><\/p>\n<p>Valerio  contempla el cuadro, da un paso atr\u00e1s, se coloca a la izquierda, a la derecha  de la pintura y  tira con rabia el pincel  al lavabo de hormig\u00f3n  de la celda. &quot;La puta falta de luz, me impide ver los matices&quot;, se dice. Se sienta en el catre, coge las fotos que le trae la Rosa para que pinte sus perros  y en ellas aparece el mismo galgo. Patas delgadas, cuerpo  elegante y fibroso, nunca le gustaron esos perros, son de se\u00f1oritos. Bien sabe ella que lo suyo son los perros  callejeros, los que no tienen raza,  los que luchan y sobreviven  para encontrar  el alimento cotidiano, como  hac\u00eda \u00e9l junto al  perro que dej\u00f3 abandonado en el pol\u00edgono cuando cay\u00f3.<\/p>\n<p>Son las seis de la tarde y dentro de dos horas, sonar\u00e1 el toque de la cena:  apertura de las celdas, formaci\u00f3n en filas y una  hilera de hombres se dirigir\u00e1n por los corredores  hasta la sala del comedor.  Es una de las tres mil seiscientas noches con la misma rutina desde que le cogieron al salir del banco con la browning 22, la malla en la cara, la saca en la mano y  sin el  coche  de apoyo en la calle.  El socio lo dej\u00f3 tirado al o\u00edr la sirena de la polic\u00eda.<\/p>\n<p>A Valerio, la rutina de todos los d\u00edas le adormece los reflejos, le espesa el pensamiento y, al mismo tiempo, le sirve para amainar la rabia y la desesperanza. <\/p>\n<p>La primera vez que  la Rosa le trajo las fotos  del galgo, Valerio le pregunt\u00f3. <\/p>\n<p>\u2013\u00bfEs tuyo?<\/p>\n<p>\u2013 No.<\/p>\n<p>\u2013 Entonces \u00bfde qui\u00e9n? <\/p>\n<p>\u2013 De  Aurora, la vecina, bueno de su marido&#8230; Le gusta cazar en el pueblo&#8230;.   Qu\u00e9 mal ment\u00eda la Rosa, se dijo Valerio.<\/p>\n<p>Hace diez a\u00f1os que le espera.  Tienen sus  vis a vis.  Pero una mujer necesita  un hombre y a  Rosa, de sangre caliente,  las noches se le hacen largas y vac\u00edas.  Recuerda c\u00f3mo sus caderas se bamboleaban entre las mesas de los clientes,  cuando pasaba altiva con la bandeja en alto. Le extra\u00f1a que  la imagen de su mujer no le ponga el sexo agitado.  Vuelve su mirada al cuadro, los ojos del perro son dos oquedades. Y le vienen  los de Luisito, un andaluz de porte de se\u00f1orita, mirada clara, bucles oscuros, despreciado por todos los hombres de su madre. Hasta que mat\u00f3 al \u00faltimo que lo maltrataba por ser maric\u00f3n mientras abusaba de \u00e9l.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, har\u00e1 unos seis meses se encontraron  en las duchas, estaban en el mismo pabell\u00f3n, y de camino a las celdas, Luisito le cogi\u00f3 la mano.  Valerio no la rechaz\u00f3 y  en la esquina de un corredor,  donde la oscuridad facilita el deseo y aleja  la verg\u00fcenza, Valerio se entreg\u00f3.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"360\" height=\"267\" src=\"http:\/\/www.prospereando.es\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/5751b.jpg\" class=\"alignleft size-medium\" id=\"wp-image-4031\" title=\"Perro callejero\" alt=\"Perro calejero\" srcset=\"https:\/\/www.prospereando.es\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/5751b.jpg 360w, https:\/\/www.prospereando.es\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/5751b-300x223.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px\" \/><\/p>\n<p>En el siguiente vis a vis le fall\u00f3 a Rosa.  Se tumb\u00f3 encima de ella y bes\u00f3 su piel blanca que no dibuja una peca, una mancha, una vena. La abraz\u00f3 con fuerza, con un dolor interno y desconocido. Pero el deseo se qued\u00f3 ah\u00ed parado, en la cabeza, en la cintura. Y en las fotos del galgo que de nuevo le tra\u00eda la Rosa, junto con un cuaderno de l\u00e1minas gruesas: &quot;Toma, para que sigas pintando&quot;.<\/p>\n<p>Dentro de tres d\u00edas volver\u00e1 a tener otro vis a vis con Rosa y no quiere volver a fallarle y rehuye los encuentros con Luisito. <\/p>\n<p>El domingo, cuando Valerio se encamina al encuentro con Rosa oye por el altavoz:<\/p>\n<p><em>N\u00famero 545689X, pres\u00e9ntese al oficial de vigilancia.<\/em><\/p>\n<p>Y el guarda le  informa:<\/p>\n<p>\u2013Su mujer no vio el sem\u00e1foro al cruzar la calle y le ha atropellado un coche&#8230;   No es grave..  Le est\u00e1n haciendo pruebas&#8230;..<\/p>\n<p>Qu\u00e9 mal miente la Rosa, piensa Valerio de nuevo.<\/p>\n<p>Y en los corredores, camino a la celda, sabe que hoy no rechazar\u00e1 a Luisito, y en la esquina donde le aparece con fuerza la pulsi\u00f3n de la carne y se diluyen sus temores,  imprimir\u00e1 su cuerpo en el de Luisito mientras unos bucles oscuros le acariciar\u00e1n la cara.<\/p>\n<p>En  la celda, Valerio coge el  pincel con fuerza.  Dibuja unos trazos largos que tapan el galgo de Rosa y dan paso a unas peque\u00f1as  y continuas pinceladas de las que surge un perro callejero, poligonero, subido a un muro de piedra  que mira al mundo  altivo y protector, como un almirante en su puesto de mando.<\/p>\n<p>El toque de la cena resuena por el corredor. Valerio se acerca a la puerta, da media vuelta  y le dice al perro: &quot;Te vas a ir con Luisito que le ha ca\u00eddo la perpetua&quot;.  La celda se abre, ocupa su lugar en la fila y busca con la mirada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p> Valerio contempla el cuadro, da un paso atr\u00e1s, se coloca a la izquierda, a la derecha de la pintura y tira con rabia el pincel al lavabo de hormig\u00f3n de la celda.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4030,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[29],"tags":[],"class_list":["post-2770","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cuentame","sent_by-carmen-moleres"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.prospereando.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2770","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.prospereando.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.prospereando.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.prospereando.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.prospereando.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2770"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.prospereando.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2770\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.prospereando.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4030"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.prospereando.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2770"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.prospereando.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2770"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.prospereando.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2770"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}