{"id":23619,"date":"2023-11-06T22:05:03","date_gmt":"2023-11-06T21:05:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.prospereando.es\/?p=23619"},"modified":"2023-11-06T22:05:03","modified_gmt":"2023-11-06T21:05:03","slug":"el-pacto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.prospereando.es\/index.php\/2023\/11\/06\/el-pacto\/","title":{"rendered":"El pacto"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-23620 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.prospereando.es\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/barcoenpuerto-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"619\" height=\"349\" srcset=\"https:\/\/www.prospereando.es\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/barcoenpuerto-300x169.jpg 300w, https:\/\/www.prospereando.es\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/barcoenpuerto.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 619px) 100vw, 619px\" \/><\/p>\n<p>Fue al amanecer, en el momento en el que un manto naranja te\u00f1\u00eda el horizonte, cuando Aldo y Bruno, pactaron el acuerdo. Los dos j\u00f3venes se comprometieron a compartir sus vidas con Elsa, esa joven y hermosa criatura de la que ambos estaban enamorados.<\/p>\n<p>La sinraz\u00f3n pareci\u00f3 abrirse paso y encauzar con incoherencia aplastante la situaci\u00f3n. Sortearon el primero y segundo puesto, Bruno qued\u00f3 el segundo, aunque no las tuvo todas consigo, Aldo era muy astuto y embaucador, seguro que le hab\u00eda enga\u00f1ado, lo present\u00eda; hab\u00eda cuatro pajas en la mano derecha de Aldo, solo una era m\u00e1s corta. Los dos muchachos ten\u00edan dos oportunidades para alcanzar la victoria. No sab\u00eda qu\u00e9 hab\u00eda ocurrido, pero su amigo le hab\u00eda enga\u00f1ado, le hab\u00eda estafado en algo de tanta importancia como era su amor por Elsa. \u00c9l hab\u00eda sacado la primera paja, era larga, despu\u00e9s fue Aldo el que sin pens\u00e1rselo un instante sac\u00f3 otra paja del mismo tama\u00f1o. Llegaba el desempate, \u00bfqui\u00e9n perder\u00eda?, Bruno sac\u00f3 una nueva paja, Aldo comenz\u00f3 a re\u00edr euf\u00f3rico, apenas le hab\u00eda dado tiempo de ver el tama\u00f1o de la paja en la mano de Aldo, sin embargo, se puso en pie muy contento, tir\u00f3 la \u00faltima paja que le quedaba en la mano mientras le confirmaba a Bruno que hab\u00eda perdido. Al principio as\u00ed lo crey\u00f3, pero algo despu\u00e9s medit\u00f3 la jugada de Aldo: \u00bfY si las dos \u00faltimas pajas eran del mismo tama\u00f1o? \u00bfY si la segunda paja de Aldo hubiera sido m\u00ednimamente m\u00e1s corta que la que \u00e9l hab\u00eda sacado? Ya no podr\u00eda saberlo nunca. Estaba convencido de que todo hab\u00eda sido una trampa, su mejor amigo le hab\u00eda estafado y no pod\u00eda hacer nada por demostrarlo.<\/p>\n<p>Medit\u00f3 sobre el pacto: Con el fin de poder tener a Elsa los dos, la idea de Aldo fue que uno se casara con ella y tras unos a\u00f1os de convivencia, provocara la separaci\u00f3n, antes de la separaci\u00f3n el perdedor reaparecer\u00eda en la vida de la mujer y tras separarse se casar\u00eda con ella. \u00a1Una idea estupenda!, los dos podr\u00edan disfrutar del amor de la bella Elsa, una mujer de sonrisa inmensa, de labios sensuales y voluptuosos, de ojos tremendamente grandes, negros, luminosos, hipn\u00f3ticos\u2026<\/p>\n<p>Surgieron las dudas nuevamente; si hab\u00eda sido enga\u00f1ado, de igual forma podr\u00eda enga\u00f1arle dentro de unos a\u00f1os y evitar separarse de Elsa, se podr\u00edan ir a vivir a otra parte, incluso a otro pa\u00eds\u2026<\/p>\n<p>Una nueva pregunta pas\u00f3 por la cabeza de Bruno: \u00bfY si Elsa dentro de unos a\u00f1os, tras parir cinco hijos, est\u00e1 vieja y fea? \u00bfY por qu\u00e9 tendr\u00eda que cargar con los hijos de Aldo y su manutenci\u00f3n? \u00bfY si Aldo ganara en su matrimonio mucho dinero con su negocio de turismo acu\u00e1tico y \u00e9l siguiera trabajando en la oficina del ayuntamiento?, era muy probable que Elsa, mirara con malos ojos a Bruno, no ser\u00eda un buen partido. Pero \u00bf\u2026y si Elsa muriera?, solo la habr\u00eda disfrutado Aldo, y algo peor, si la mujer, con el tiempo, quedara en una silla de ruedas o mal de la cabeza, entonces, \u00bfqu\u00e9?<\/p>\n<p>Fue a buscar a Aldo, lo busc\u00f3 por el pueblo, fue a casa, comi\u00f3 y descans\u00f3, cuando despert\u00f3 de la siesta pens\u00f3 nuevamente en su amigo, aunque era domingo sol\u00eda pasarse por el puerto para organizar las tareas de la siguiente semana. La barca que ten\u00eda Aldo para ofrecer a los turistas las divertidas excursiones a calas desiertas, sol\u00eda estar amarrada en el centro del puerto. Lleg\u00f3 al lugar del amarre, pero no estaban ni \u00e9l ni la barca, pregunt\u00f3 a unos pescadores que estaban preparando sus embarcaciones para salir a faenar en pocos minutos, le hab\u00edan visto montar a Aldo en su barca, iba acompa\u00f1ado por la joven Elsa. Hab\u00eda puesto rumbo a las <em>\u00c1cridas<\/em>, unos peque\u00f1os islotes desiertos que estaban a unas pocas millas de la costa. Ellos dos se hab\u00edan perdido en alguna ocasi\u00f3n, cuando la mar estaba tranquila, aquellos islotes pod\u00edan ser peligrosos por la cantidad de escollos que hab\u00eda en la zona y que daban la cara solo durante la marea baja.<\/p>\n<p>Esper\u00f3 hasta que oscureci\u00f3, los celos le estaban ara\u00f1ando las entra\u00f1as, solo pensaba en la mala pasada que le hab\u00eda hecho su amigo. Nunca se la podr\u00eda perdonar, fue a la taberna del <em>Flaco<\/em>, desde una de las mesitas que hab\u00eda en el porche divisaba perfectamente el puerto y podr\u00eda ver aproximarse la embarcaci\u00f3n de Aldo, que hab\u00eda sido un mentiroso, pens\u00f3, el pacto era que se casar\u00eda con Elsa y no que se la llevar\u00eda en su barca asquerosa a las <em>\u00c1cridas<\/em>, all\u00ed Elsa ser\u00eda suya, solo Aldo estar\u00eda besando esos labios de caramelo que tanto le excitaban mientras disfrutaba de sus bellos ojos negros.<\/p>\n<p>Tras unos cuantos vasos de vino, se dio cuenta que la marea estaba baja y era imposible que estuvieran en aquellos islotes, salvo que se quedaran a pasar la noche. De no ser as\u00ed la barca\u2026, lo mismo estaba encallada, igual estaban en peligro. Bruno se puso en pie como pudo, fue a la barca de su t\u00edo Galo, no le pedir\u00eda permiso, ya era muy tarde, adem\u00e1s no se la dejar\u00eda, nunca se la hab\u00eda dejado. Fue al embarcadero, salt\u00f3 de barca en barca hasta alcanzar la <em>Rossina,<\/em> una barca de corta eslora busc\u00f3 las l\u00e1mparas de gas, parec\u00eda que funcionaban las dos, la el\u00e9ctrica que se alimentaba del motor y era empleada para la pesca del calamar, tambi\u00e9n funcionaba, su luz era potente, con ella podr\u00eda ver lo que ocurriera en las aguas a pocos metros de distancia, m\u00e1s no, la noche crec\u00eda y la luna en cuarto menguante andaba perdida por entre las nubes.<\/p>\n<p>Una barca llegaba a puerto, pero no era la de Aldo, porque ven\u00eda del sur.<\/p>\n<p>Media hora despu\u00e9s Bruno estaba cerca de los islotes, ya no estaba irascible por haber sido enga\u00f1ado por su amigo del alma, la sombra del temor crec\u00eda en su interior, barruntaba que algo malo hab\u00eda sucedido. Todo lo que hab\u00eda pensado era una tonter\u00eda. \u00c9l estar\u00eda con Elsa, con sus hijos, con sus enfermedades. Lo importante era estar con Elsa.<\/p>\n<p>Bruno no conoc\u00eda el mar como Aldo, intu\u00eda que pod\u00eda estar pr\u00f3ximo a los arrecifes que adornaban aquellos islotes, pero desconoc\u00eda lo cerca que pod\u00eda estar de las <em>\u00c1cridas<\/em>. Grit\u00f3 sus nombres una y otra vez, nadie le contest\u00f3, hab\u00eda que ser muy valiente o muy loco para acercarse tanto a ese lugar, aunque bien mirado, estaba seguro de que no le ocurrir\u00eda nada. Volvi\u00f3 a gritar sus nombres, el viento comenz\u00f3 a enojarse, la barca le segu\u00eda con un irascible balanceo, su fuerza fue creciendo. Sab\u00eda que llegar\u00eda la lluvia, en casa dec\u00edan: <em>Antes falta el hijo al padre que la lluvia al aire<\/em>.<\/p>\n<p>El viento era fr\u00edo, iba a ser noche de temporal, sus r\u00e1fagas fustigaban la barca con dureza. Bruno no era hombre de mar, no sab\u00eda c\u00f3mo reaccionar, Elsa y Aldo estaban cerca y deb\u00eda ayudarles si estaban en peligro, las olas cada vez eran m\u00e1s irreverentes, estrepitosas y cargadas de espuma. Se vio superado por la situaci\u00f3n y decidi\u00f3 regresar a puerto, las luces del pueblo no eran visibles desde el punto donde se encontraba, fue a consultar un mapa cuando el motor opt\u00f3 por guardar silencio, intent\u00f3 arrancarlo de nuevo hasta que comprob\u00f3 que no ten\u00eda combustible, aquella barquita era zarandeada por el viento como si se tratara de una c\u00e1scara de nuez, busc\u00f3 la pistola de se\u00f1ales, pero enseguida se dio cuenta de que su t\u00edo no llevaba de esas cosas modernas, era viejo y poco amigo de cambios. Solo le quedaba hacer una cosa: Esperar.<\/p>\n<p>Esperar a que la tormenta pasase, esperar a que alguien le viera, esperar a que se enteraran que hab\u00eda salido al mar en la barca del t\u00edo, eran muchas cosas las que hab\u00eda que esperar. Las l\u00e1mparas de gas al poco se apagaron las dos. El oleaje era a cada instante m\u00e1s encrespado y arisco con la barca. Bruno intentaba no perder los nervios, pero ya era incapaz de razonar con l\u00f3gica, no pens\u00f3 en el chaleco salvavidas, quiso hacer una llamada de urgencia por radio, estaba estropeada, nada parec\u00eda salir bien en ese d\u00eda, luego se abandon\u00f3 a su suerte, pensaba en que era Elsa la que le mec\u00eda, se acurruc\u00f3 en el suelo de la barca y se dej\u00f3 hacer por ella.<\/p>\n<p>Aldo, cuando dej\u00f3 a Bruno, tras el truculento pacto, cavilaba sobre lo f\u00e1cil que hab\u00eda sido el ganar esa importante partida, la de la felicidad. La vida, se dec\u00eda, da muchas vueltas y el primero que dispara a la presa tiene m\u00e1s oportunidades de cazarla\u2026 Sonaron las campanas de San Pietro anunciando la misa, enseguida record\u00f3 que Elsa los domingos, en lugar de ir a la iglesia, aprovechaba para llegarse hasta el r\u00edo a lavar ropa, a ba\u00f1arse o, seg\u00fan dec\u00eda entre risas, hablar con las <em>Nereidas de las aguas dulces<\/em>, ellas eran tan simp\u00e1ticas como coquetas.<\/p>\n<p>All\u00ed se present\u00f3 Aldo cuando la joven guardaba en el canasto la ropa ya lavada, la acompa\u00f1\u00f3 a casa, la tendieron en cuerdas, luego Elsa puso en la mesa que estaba cerca del huerto, bajo los manzanos, un par de vasos y una jarra de vino, mientras beb\u00edan desmig\u00f3 pescado seco, le puso aceite, fue a por pan, sal y tomates, comieron, charlaron y rieron largo tiempo. Fue un domingo perfecto. Al caer la tarde Aldo pens\u00f3 que era el momento de acercarse al puerto y comprobar que todo en la barca estaba en orden. Elsa se apunt\u00f3 al paseo.<\/p>\n<p>Pasearon hasta el puerto, al llegar a la barca Elsa le pidi\u00f3 hacerse a la mar, montaron en la barca y pusieron rumbo noroeste, Elsa, al poco, le pidi\u00f3 al muchacho que cambiara el rumbo y se dirigiera a la Cala Verde, lugar tranquilo y bello, solo hab\u00eda mar, arena y pinos. Pasearon recordando un ayer lleno de trastadas y locura juvenil, tan cercano como olvidado, siguieron caminando y llegaron hasta el ca\u00f1izo de una peque\u00f1a huerta, se sentaron y Aldo vio la oportunidad esperada, tom\u00f3 la fina mano de Elsa y le pidi\u00f3 con vehemencia infantil que fuera su mujer para toda la vida, \u00e9l la amaba, la quer\u00eda con delirio, en un arranque de espontaneidad le explic\u00f3 c\u00f3mo hab\u00eda enga\u00f1ado a su mejor amigo por amor, quer\u00eda que toda la vida fueran la una del otro y viceversa, quer\u00eda astillarse los labios de tanto besar los de Elsa, quer\u00eda acariciar cada poro de su cuerpo a cualquier hora del d\u00eda y la noche, quer\u00eda entrar en ella y no salir jam\u00e1s, quer\u00eda\u2026<\/p>\n<p>Elsa mir\u00f3 intensamente a los ojos negros de Aldo, quer\u00eda llegar hasta lo m\u00e1s profundo de su alma, un alma amiga, un alma muy querida, entra\u00f1able en tantas ocasiones, durante tantas vivencias y correr\u00edas de chiquillos. Acarici\u00f3 su cabello fosco, le sonri\u00f3 bonancible, tal vez con un punto de iron\u00eda. Luego le dio una palmada seca en la espalda, se puso en pie y tras cerrar el pu\u00f1o solt\u00f3 un golpe, entre amigable e iracundo, al hombro de su amigo mientras le hablaba severamente:<\/p>\n<p>\u2013 \u00a1Aldo, Aldo!, querido amigo. Cu\u00e1ntos buenos ratos hemos pasado los tres; Bruno, t\u00fa y yo, c\u00f3mo nos hemos divertido nadando en la playa, en las pozas del r\u00edo y en el puerto, jugueteando por el ca\u00f1averal, robando pepinos y ciruelas a los huertanos, ri\u00e9ndonos del mar y la arena, de la noche estrellada y de los d\u00edas m\u00e1s oscuros o brillantes. \u00a1Ay, Aldo, Aldo!<\/p>\n<p>Antes de contestarte, he de recordarte que nadie puede hacer un pacto a dos cuando intervienen tres personas. Yo no pertenezco a nadie, ni a ti, ni a Bruno. Sois unos cerdos, pero sois mis amigos, a los chicos no os han ense\u00f1ado algo tan simple como el respeto, y si alguna vez alguien os lo ense\u00f1\u00f3, vosotros tardasteis muy poco en olvidarlo, como yo ahora. S\u00ed, quiero olvidar esta imbecilidad.<\/p>\n<p>Ves, ya est\u00e1 olvidada.<\/p>\n<p>Ahora vamos al segundo punto\u2026 Parece que tampoco Bruno sabe que mis intereses en cuanto al amor est\u00e1n muy cerca de los vuestros. No, no me mires interrog\u00e1ndome, no est\u00e1s bien enfocado, no estoy enamorada de Bruno, tampoco de ti. Aunque he de confesar que os quiero much\u00edsimo. Pero mis preferencias en el amor, como te he dicho, son muy similares a las vuestras. Amo la belleza de unos labios carnosos abiertos al deseo, adoro las curvas femeninas, ans\u00edo la caricia de unos pechos suaves y gratos y el resto de curvas femeninas, quisiera hacerlas m\u00edas siempre, disfruto de la mirada c\u00f3mplice y sincera de unos ojos femeninos amables, abiertos con fervor y respeto a m\u00ed.<\/p>\n<p>As\u00ed es la vida, querido Aldo, no es que no os quiera, pero no os amar\u00e9 nunca, porque est\u00e1is lejos de mis necesidades mentales y fisiol\u00f3gicas. \u00bfMe comprendes? Comprendes, adem\u00e1s, que ninguna mujer pueda quereros con esas \u00ednfulas supremacistas, machirulas e indecentes, \u00bfverdad?<\/p>\n<p>No, no pongas esa cara de extra\u00f1ado, nunca me visteis mencionar la cara bonita de ning\u00fan hombre: cantante, actor\u2026 Y s\u00ed compartimos los gustos por aquellas preciosas hembras de las que tan a menudo hablabais con picard\u00eda y erotismo sin l\u00edmites, cuando \u00e9ramos m\u00e1s j\u00f3venes, apenas hace cinco a\u00f1os.<\/p>\n<p>Y habl\u00f3, habl\u00f3, habl\u00f3\u2026, luego fueron hasta la barca y regresaron a puerto.<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfY Bruno? Vamos a buscarle y le explico, como a ti, lo cerdo que puede llegar a ser un hombre caprichoso y ego\u00edsta.<\/p>\n<p>Y buscaron a Bruno, en su casa, por el pueblo, la playa, el puerto\u2026 <em>El Flaco<\/em> les cont\u00f3:<\/p>\n<p>\u201cBruno estaba muy contrariado, agitado y nervioso, bebi\u00f3 unos vinos de m\u00e1s y al ver que no regresabais fue a buscaros a las <em>\u00c1cridas<\/em>, seg\u00fan parece, a pesar del mal tiempo no ha regresado a\u00fan\u201d.<\/p>\n<p>Los dos amigos salieron en busca de Bruno, a unos cientos de metros de la costa encontraron una inmensa zona de espuma, en el centro Rossina mostraba la quilla. La mar estaba m\u00e1s calmada, como si estuviera haciendo la digesti\u00f3n de algo que hubiera engullido.<\/p>\n<p>El cuerpo de Bruno fue buscado por mucho tiempo, pero nunca apareci\u00f3.<\/p>\n<p>Elsa y Aldo, siguieron siendo amigos \u00edntimos y nunca olvidaron a Bruno. Fue algo tosco, simple, pero sincero y de buen coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Cada 1 de noviembre regresan al pueblo, alquilan una barca y se unen a los dem\u00e1s vecinos para ofrecer a \u201c<em>la<\/em> <em>Nereida de la espuma<\/em>\u201d, flores de distintos colores que enseguida son tragadas por el mar como prueba de agradecimiento. Todos all\u00ed saben que Bruno est\u00e1 cuidado por ella, \u201c<em>la Nereida de la espuma\u201d<\/em>, cada siglo rapta a un joven noble, ingenuo, hermoso, sencillo y bueno, para mecerlo largamente y hacerlo su amante.<\/p>\n<p>Los amigos saben que Bruno, de alg\u00fan modo es feliz con el pacto mantenido con la <em>Nereida de la espuma<\/em>.<\/p>\n<p>Publicado antes en <a href=\"https:\/\/encimadelaniebla.com\/author\/emilio-meseguer-enderiz\/\">encimadelaniebla.com <\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fue al amanecer, en el momento en el que un manto naranja te\u00f1\u00eda el horizonte, cuando Aldo y Bruno, pactaron el acuerdo. 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