{"id":23119,"date":"2023-07-20T18:55:24","date_gmt":"2023-07-20T16:55:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.prospereando.es\/?p=23119"},"modified":"2023-07-20T18:56:03","modified_gmt":"2023-07-20T16:56:03","slug":"en-la-terraza-de-vecinos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.prospereando.es\/index.php\/2023\/07\/20\/en-la-terraza-de-vecinos\/","title":{"rendered":"En la terraza de vecinos"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-23120 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.prospereando.es\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/madreybebe1-300x197.jpg\" alt=\"\" width=\"672\" height=\"441\" srcset=\"https:\/\/www.prospereando.es\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/madreybebe1-300x197.jpg 300w, https:\/\/www.prospereando.es\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/madreybebe1.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 672px) 100vw, 672px\" \/><\/p>\n<p align=\"justify\">Me fui a vivir a casa de mi madre con el beb\u00e9, cuando el m\u00e9dico me aconsej\u00f3 que necesitaba reposo despu\u00e9s de la ces\u00e1rea. Contemplaba a Ainara a todas horas. Mi madre cual profesora de lactancia me dec\u00eda c\u00f3mo darle el pecho a la ni\u00f1a y para enriquecer el gineceo, mi abuela se presentaba casi todas las tardes y bien por a\u00f1os o experiencia, se mostraba catedr\u00e1tica en alimentaci\u00f3n de beb\u00e9s. Me entreten\u00edan, pasaban los d\u00edas, y yo me recuperaba. Observaba el cuerpo redondito de mi beb\u00e9 y sus movimientos entrecortados, que todav\u00eda era un misterio para m\u00ed<\/p>\n<p align=\"justify\">Un d\u00eda de mayo, me empec\u00e9 a sentir mejor. Decid\u00ed subir a la terraza comunal. . Recordaba que hab\u00eda un balanc\u00edn y la idea de columpiarme con Ainara con su cuerpo en mi pecho, me agrad\u00f3. La vista desde la terraza no era espectacular, contempl\u00e9 los tejados de las casas de los alrededores y me vino el olor de los aligustres que escoltaban la calle<\/p>\n<p align=\"justify\">Me sent\u00e9 en el balanc\u00edn y lo mov\u00ed delante, atr\u00e1s, y cris, cris hac\u00eda el asiento oxidado. La brisa de mayo, el calor del cuerpo de mi hija, me envolvi\u00f3 en una somnolencia, hasta que escuch\u00e9 el sonido de unos cartones que se arrastraban por el suelo y que proven\u00edan de la casucha donde se guardaban las herramientas de la comunidad. Me puse en alerta. Me dirig\u00ed al lugar donde surg\u00edan los ruidos y la v\u00ed. Un pa\u00f1uelo le cubr\u00eda la cabeza y su cuerpo se quedaba escondido debajo de una gabardina. Su edad era de mochila e instituto. Estaba sentada en el suelo con la espalda apoyada en la pared y una criatura en sus brazos. Cuando vio mi asombro, dobl\u00f3 las rodillas, se quit\u00f3 el beb\u00e9 del pecho y comenz\u00f3 a cerrarse el abrigo. Me acerqu\u00e9. Balbuc\u00eda unas palabras incoherentes \u00abNo mala, no mala, es hija, un a\u00f1o Madrid\u00bb. Sus ojos eran un mar de desesperaci\u00f3n. Nos miramos, cada una con nuestro beb\u00e9. Su miedo chocaba con mi sorpresa. Su hija, a la que se le escapaba una hebra de leche, lloraba, buscando el pecho de su madre. La m\u00eda ignorante de todo lo que ocurr\u00eda a su alrededor, dorm\u00eda. Casi sin saber lo que hac\u00eda, le dije \u00ab\u00bfTienes hambre?\u00bb Asinti\u00f3 con la cabeza. \u00abEsp\u00e9rame\u00bb.<\/p>\n<p align=\"justify\">Dej\u00e9 a Ainara en la cuna. Cog\u00ed dos bolsas: en una met\u00ed todo lo necesario para la limpieza de ella y el bebe y en otra comida, por suerte, el frigor\u00edfico de mi madre estaba bien surtido. Volv\u00ed a la terraza y se las dej\u00e9 a sus pies. Cogi\u00f3 al beb\u00e9 que ol\u00eda a orines. Le quit\u00f3 los trozos de tela que le cubr\u00edan, le limpio los muslos, sopl\u00f3 el cuerpecito de su hija cuando le pon\u00eda la crema y la visti\u00f3 con un pijama de Ainara. El beb\u00e9 sonre\u00eda a su madre que le hablaba en una lengua llena de jotas. Cuando acab\u00f3 el aseo me mir\u00f3 y apoy\u00f3 su cabeza en mi hombro.<\/p>\n<p align=\"justify\">Con ese peque\u00f1o abandono supe que llevaba a sus espadas: bombardeos, huidas, pero que se mantendr\u00eda firme como una roca para su hija.<\/p>\n<p align=\"justify\">Al cuarto d\u00eda de subir y bajar de la terraza, se present\u00f3 la vecina de al lado. Me cont\u00f3 que o\u00eda ruidos en la azotea, como gemidos de un gato, y de cosas que se arrastraban por el suelo. Sospechaba de m\u00ed por mis subidas y bajadas a la terraza. Ante su interrogatorio le contest\u00e9 que no hab\u00eda visto nada. Aquel d\u00eda tuve m\u00e1s cuidado cuando llev\u00e9 la comida a Anbar, que as\u00ed entend\u00ed que se llamaba.<\/p>\n<p align=\"justify\">Al d\u00eda siguiente, al volver de poner la vacuna a Ainara, not\u00e9 un revuelo en el portal. \u00ab\u00bfNo sabes nada? Pues, estabas todo el d\u00eda en la terraza\u00bb me dijo Elvira. La noche anterior, la hija de Anbar buscando la leche de su madre encontraba un pecho extenuado y el beb\u00e9 se encontraba irritado y deca\u00eddo. Sus lloros despertaron a Elvira que subi\u00f3 a la terraza, y al encontrarlas llam\u00f3 a la polic\u00eda. Para cuando \u00e9sta vino, las dos hab\u00edan desaparecido.<\/p>\n<p align=\"justify\">La imagen de Anbar y su hija es como una sombra dolorosa, pero quiero pensar que han alcanzado otras terrazas donde existan personas que no temen a madres lactantes con <i>hiyab.<\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Me fui a vivir a casa de mi madre con el beb\u00e9, cuando el m\u00e9dico me aconsej\u00f3 que necesitaba reposo despu\u00e9s de la ces\u00e1rea. Contemplaba a Ainara a todas horas. Mi madre cual profesora de lactancia me dec\u00eda c\u00f3mo darle el pecho a la ni\u00f1a y para enriquecer el gineceo, mi abuela se presentaba casi todas las tardes y bien por a\u00f1os o experiencia, se mostraba catedr\u00e1tica en alimentaci\u00f3n de beb\u00e9s.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":23120,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[29],"tags":[],"class_list":["post-23119","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cuentame","sent_by-carmen-moleres"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.prospereando.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23119","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.prospereando.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.prospereando.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.prospereando.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.prospereando.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23119"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.prospereando.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23119\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":23122,"href":"https:\/\/www.prospereando.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23119\/revisions\/23122"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.prospereando.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/23120"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.prospereando.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23119"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.prospereando.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23119"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.prospereando.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23119"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}