{"id":19087,"date":"2021-12-09T23:25:16","date_gmt":"2021-12-09T22:25:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.prospereando.es\/?p=19087"},"modified":"2022-04-23T03:09:39","modified_gmt":"2022-04-23T01:09:39","slug":"cinco-palabras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.prospereando.es\/index.php\/2021\/12\/09\/cinco-palabras\/","title":{"rendered":"Cinco palabras"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">La tarde que le dije a Eugenia \u201cno quiero salir m\u00e1s contigo\u201d, el oto\u00f1o ya era una realidad en Madrid. Llev\u00e1bamos saliendo dos a\u00f1os. Sus padres ten\u00edan una tienda de ultramarinos en la misma plaza donde estaba el despacho de mi padre. Atend\u00eda a los clientes con una sonrisa amable, hablaba como en un susurro y cog\u00eda los albaricoques, con sus largas manos, como si fueran piedras preciosas. Toda ella despertaba mi coraz\u00f3n y me olvidaba si eran naranjas o pl\u00e1tanos lo que iba a comprar.<\/p>\n<p align=\"justify\">Eugenia ten\u00eda los ojos diferentes no como los dem\u00e1s mortales, sino de diferente color. Cuando gan\u00e9 su confianza le cantaba en el ojo izquierdo, que era azul \u201cLucy in the sky\u201d, y en el otro color avellana con chispas verdes, me sumerg\u00eda en desiertos de pa\u00edses lejanos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Mi madre no era de las que se amilanaba y sus ataques a Eugenia eran incesantes. \u201cNo es una chica de tu posici\u00f3n hijo\u201d. \u201cSu padre es un tendero, y mira el tuyo\u201c. Lo \u00faltimo que recuerdo de ella es su mirada de tristeza y desilusi\u00f3n en sus ojos desiguales, cuando bajo su paraguas rojo le dije las cinco palabras que cambiaron mi existencia.<\/p>\n<p align=\"justify\">La culpa y la ausencia de Eugenia en mi vida me atenazaron como una cuerda que no lograba desatar. Deambulaba por la noche, en un itinerario de salones de billar de barrio y antros nocturnos. Los gin-tonics, y los estupefacientes se adhirieron a mi cuerpo como una costra que me ocultaba la realidad de mi estado. Empec\u00e9 la facultad para seguir la estela de mi padre y el bar y las partidas de mus fueron mi aula de formaci\u00f3n. Mis amigos de estudios me acompa\u00f1aron hasta que mi padre, al cabo de tres a\u00f1os de dar tumbos me dio un ultim\u00e1tum y se neg\u00f3 a financiarme.<\/p>\n<p align=\"justify\">Pasaron los a\u00f1os, y cambi\u00e9 los estudios por un trabajo de reponedor nocturno en un gran supermercado, que me empuj\u00f3 a vivir en un barrio donde finalizaba la l\u00ednea del autob\u00fas. Una vez que me acerqu\u00e9 a la casa de mis padres le pregunt\u00e9 al quiosquero de la plaza por Eugenia, me dijo que se hab\u00eda ido al extranjero al acabar los estudios y que luego sus padres cerraron la tienda. No le pude sacar m\u00e1s informaci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\">Ahora con treinta a\u00f1os, me paso las tardes tumbado en la cama a la espera de la llamada del Hospital para la cita de la operaci\u00f3n de pulm\u00f3n que nunca llega. Cuantas veces he deseado volver a aquella tarde de llovizna y niebla, y no logro entender qu\u00e9 clase de rabia pudo llenar mi mente para verter sobre Eugenia aquellas cinco palabras aderezadas de vagas excusas para justificar mi comportamiento. La vida no me dio nunca la oportunidad de pedirle perd\u00f3n por mi crueldad. El tiempo me ha hecho ver que el modesto letrero de \u201cUltramarinos\u201d que colgaba en la tienda de los padres de Eugenia, me ofend\u00eda al llegar a mi casa y ver la reluciente placa de mi padre: \u201cNotario, 1\u00ba C\u201d, en la entrada de un portal inundado de luz.<\/p>\n<p align=\"justify\">S\u00e9 que los sedantes enseguida har\u00e1n su efecto, la suave luz del quir\u00f3fano me ayuda a adormilarme. Veo un grupo de batas verdes que hablan entre s\u00ed, hago un esfuerzo para tratar de o\u00edrlos. Una de esas batas se acerca. Quiero incorporarme, de la mascarilla sobresale un ojo izquierdo azul y el derecho de color avellana en el que fogonean unas chispas verdes. Su mirada burlona me penetra profundamente y no me gusta nada. Balbuceo un \u201cper.. per\u2026 don\u2026\u201d que se queda sellado en mis labios.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La tarde que le dije a Eugenia  \u201cno quiero salir m\u00e1s contigo\u201d, el oto\u00f1o ya era una realidad en Madrid.  Llev\u00e1bamos saliendo dos a\u00f1os.  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