{"id":16026,"date":"2021-08-17T20:55:42","date_gmt":"2021-08-17T18:55:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.prospereando.es\/?p=16026"},"modified":"2022-04-23T03:08:13","modified_gmt":"2022-04-23T01:08:13","slug":"el-ametz-de-lorena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.prospereando.es\/index.php\/2021\/08\/17\/el-ametz-de-lorena\/","title":{"rendered":"El Ametz * de Lorena"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">Le conoci\u00f3 en un restaurante de la calle Henao en Bilbao, hac\u00eda seis meses. Todas las mesas estaban ocupadas excepto la de Lorena que estaba sola en una de dos plazas. Al preguntarle si pod\u00eda sentarse, asinti\u00f3. Era fuerte, no muy alto y la barba cuidada de varios d\u00edas. Se quit\u00f3 la corbata, disculp\u00e1ndose, solo la llevaba en las horas de oficina. En el segundo plato, le dijo que trabajaba en una multinacional. Al acabar, salieron a la calle, pasaron por delante de un kiosco de peri\u00f3dicos donde compr\u00f3 la \u00faltima novela de Donna Le\u00f3n. \u00abEs para mi mujer. Es adicta a este tipo de literatura, est\u00e1 en Barcelona para un trabajo de un mes\u00bb. Cuando se despidieron Lorena escuch\u00f3 su voz. \u00bfTe puedo llamar?<\/p>\n<p align=\"justify\">Por alg\u00fan motivo, con la esposa fuera de la ciudad, todo aquello no parec\u00eda tan serio. Hac\u00edan el amor por las tardes en casa de Ametz que era moderna y con enormes ventanales. Hablaba con su mujer por skype, a las nueve de la noche. De modo que Lorena se marchaba del piso, antes de esa hora. Ametz aprendi\u00f3 su horario y la llamaba constantemente. \u00abNo te puedo olvidar. Me muero por estar contigo\u00bb.<\/p>\n<p align=\"justify\">Luego sus encuentros tuvieron lugar en el piso de Lorena. Se encontraba c\u00f3modo en \u00e9l. Las maderas del pasillo onduladas por la zona de la cocina. Las voces de los vecinos que se o\u00edan por el patio. El ascensor renqueante. Los viernes iban al cine y luego cenaban juntos por la zona de las siete calles y cada d\u00eda descubr\u00edan un nuevo restaurante. Lorena estaba a gusto, tan diferente a los chicos que trataba. Le abr\u00eda la puerta del coche, le besaba la mano por la calle, y la admiraba por haber hecho la carrera de psicolog\u00eda mientras trabajaba. Un d\u00eda le regal\u00f3 un libro de la autora favorita de su mujer y Lorena se turb\u00f3.<\/p>\n<p align=\"justify\">Pasado un mes de su encuentro, Ametz fue al aeropuerto de Loiu a buscar a su mujer, y Lorena aprovech\u00f3 para ir a la lencer\u00eda Ar\u00edstegui a comprar la ropa, que consideraba que toda amante deb\u00eda tener. Una combinaci\u00f3n de color humo con las puntillas de color beige y medias finas; luego se dirigi\u00f3 al centro comercial y all\u00ed encontr\u00f3 un vestido gris claro, a juego con sus ojos, de tirantes y ce\u00f1ido. Mientras se lo probaba sinti\u00f3 los susurros de Ametz y sus manos que palpaban su cuerpo.<\/p>\n<p align=\"justify\">Con la vuelta de su mujer sus encuentros se redujeron al domingo por la ma\u00f1ana. Los s\u00e1bados se le hac\u00edan interminables, ve\u00eda la televisi\u00f3n, se preparaba una ensalada r\u00e1pida y esperaba la llegada del d\u00eda siguiente. El domingo Ametz apareci\u00f3 en su casa, llevaba un ch\u00e1ndal, y zapatillas de deporte, hicieron el amor r\u00e1pidamente. Lorena guard\u00f3 la ropa comprada en papel de seda y la puso en un rinc\u00f3n del armario.<\/p>\n<p align=\"justify\">A partir de ese d\u00eda Lorena dej\u00f3 de tomarse tantas molestias y le recib\u00eda con vaqueros. Se acostaban y a la una del mediod\u00eda, Ametz se vest\u00eda para volver a su casa a la hora de la comida. Al llegar se dar\u00eda una ducha. Al f\u00edn y al cabo volv\u00eda de correr&#8230;<\/p>\n<p align=\"justify\">Un domingo Lorena le dijo que estaba resfriada y que no se encontraba bien. Fue al cine sola. Ametz le dir\u00eda a su mujer que ten\u00eda un ligero dolor en la rodilla y se pondr\u00eda a ver la televisi\u00f3n. El siguiente s\u00e1bado por la noche le llam\u00f3, no le o\u00eda bien y oy\u00f3 una voz de mujer a lo lejos, era el cumplea\u00f1os de su hijo y no podr\u00eda a ir a su casa. \u00ab\u00bfMe echas de menos?\u00bb Le pregunt\u00f3 Ametz. Ella le dijo que s\u00ed.<\/p>\n<p align=\"justify\">El domingo, Lorena se los imagin\u00f3 llenando la casa de globos de colores para la fiesta del hijo. A su pesar le echaba de menos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Decidi\u00f3 que quedar\u00eda con \u00e9l una semana m\u00e1s, quiz\u00e1s tres. Luego le dir\u00eda lo que ya sab\u00eda desde un principio. Que ella merec\u00eda algo mejor y que no ten\u00eda sentido esperar hasta que eligiera con quien se quedaba. No era justo para ninguna de las dos mujeres.<\/p>\n<p align=\"justify\">El tercer domingo Lorena sali\u00f3 a la calle, hac\u00eda un d\u00eda soleado de principios de verano y estren\u00f3 el vestido de tirantes. Se dirigi\u00f3 a los jardines de D\u00ba Casilda y recorri\u00f3 los caminos por donde Ametz la hab\u00eda besado. Baj\u00f3 hac\u00eda la r\u00eda, compr\u00f3 un caf\u00e9, y se sent\u00f3 en la hierba. Contempl\u00f3 las formas del Guggenheim, que se abr\u00edan como una inmensa flor plateada al cielo azul claro, que se extend\u00eda por la ciudad. Lorena estruj\u00f3 el vaso vac\u00edo de caf\u00e9 y lo ech\u00f3 a una papelera con todas las quejas que albergaba su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\"><em>* Nota de la autora: Ametz = Sue\u00f1o en euskera<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Le conoci\u00f3 en un restaurante de la calle Henao en Bilbao, hac\u00eda seis meses. Todas las mesas estaban ocupadas excepto la de Lorena que estaba sola en una de dos plazas. Al preguntarle si pod\u00eda sentarse, asinti\u00f3. Era fuerte, no muy alto y la barba cuidada de varios d\u00edas. Se quit\u00f3 la corbata, disculp\u00e1ndose, solo la llevaba en las horas de oficina. En el segundo plato, le dijo que trabajaba en una multinacional. 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