Andar despacio por la calle
o en el campo entre las flores,
leer sin pausa pero con calma,
ver buen cine, dormir un poco,
sonreir de verdad,
poner el corazón en cada cosa,
intentar escribir, pasear, pintar,
sentir la música más antigua y entrañable.
Todo ello es alivio de la soledad,
remedio para calmar su dureza.

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