Iba yo a primera hora de la mañana, camino a la churrería, cuando he visto toda suerte de churretes pintados en las calles y negocios, eran los negacionistas de COVID-19, además de alejarse de la salud e intentar contagiar con sus posturas y sinrazones a propios y extraños, además, son miembros procedentes de la máquina de desquiciar ilusiones, (así título mi artículo de hoy en otro periódico). Leía en letras rojas muy grandes que ensuciaban mucho, la palabra DICTADURA.

A las ocho de la mañana me preguntaba ¿Sabrán estos pollitos palurpijos, lo que es una dictadura? Seguro que no han estado con el alma en vilo una madrugada de marzo de 1974. No saben lo que es dictadura, tampoco han olido, ni de lejos, lo que se denominaba en otras épocas dictablanda. Son unos seudoácratas revenidos, unos adoradores de la estulticia amarga e ilógica metidos en naftalina, unos cretinos de los pies a la cabeza.

En ese artículo al que me he referido, escribía del anti intelectualismo al que nos llevan ciertas políticas que intentan vaciar las instituciones y las normas de contenido social, que es algo muy distinto a la contracultura.

Bien, ya tenemos el ejemplo de los cerrildemócratas, que para colmo, me manda una compañera artista, una fotografía de lo que han hecho en la plaza de Prosperidad, en el Nostrolito: Atentos al tema, el enterrar la guerra lo clasifican de Dictadura.

Ante tamaña broma, que la achacan a la gente de izquierdas, solo me cabe expresar mi descontento por esa declaración. A ningún ser humano que no sea capitidisminuido por la acultura y la inmadurez en la educación, puede atribuírsele esa burrada: Enterrar la Guerra es propio de la Dictadura… ¡Y un churro!

Aplaudo el pensamiento crítico, la ironía en todos sus grados, pero cuando solo está presente la burropijería, me resulta enfermizo. Sí, este comportamiento es de primero de absolutismo y de segundo de radicalismo estrecho.

Sí, se empieza por pintar una librería, como la de El Buscón, como hace cuarenta años y se termina negando que existan ciertos tipos de libros, como hace cincuenta años.

Sí, los negaciopijos, ríen sus pintadas contra la Paz, otros ya lo hicieron antes. Hoy se les denomina salvapatrias, de ellos salieron estas crisálidas negacionistas, incultas y corrosivas.

La sociedad madrileña está haciendo unas malas digestiones, vosotros, pobres dictadorzuelos edulcorados, solo sois los flatos procedentes de esas ingestas mal deglutidas por los vecinos.

No tenéis ni idea de lo que costó colocar ese Nostrolito, pagado por los vecinos. No tenéis ni idea de nada. Ese es el problema, no sabéis si matáis o espantáis, si sois o estáis, si os manipulan o manipuláis.

Algunos opinan que sois un cero a la izquierda, otros opinamos que sois un cero patatero, sin más. Solo es ruido y cacerolada, nada de nada. Seres sinsustancia pretendiendo hacer arder a la sociedad. ¿No os dais cuenta que esa no es la forma y que nunca alcanzaréis el fondo?

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